El estrés, el cansancio, las preocupaciones…: El día a día amenaza. Cada uno tiene que reinventar su sexualidad, aparte de todas las normas establecidas. Lo esencial es demostrar a la otra persona la calidad y la cantidad de nuestro deseo.
Hay cinco preguntas que debes hacerte:

1.- ¿Qué papel inconsciente juega o no juega mi historial sexual?
2.- ¿Qué me falta y de qué he tenido suficiente?
3.- ¿Soy siempre un objeto de deseo para ella o para él?
4.- ¿Qué hago con mi libido, aparte de mi pareja?
5.- ¿Están todavía presentes mis fantasmas?
1.- Cada uno de nosotros es el héroe o heroína de la historia de su vida. Llevamos nuestra propia mitología hecha de hadas y dragones, y los personajes arquetípicos (padre, madre, el príncipe azul, viejo y sabio …), tanto en la historia mundial de la humanidad como en nuestra propia historia sexual personal. Hacer un balance de la misma y comprender el papel de nuestro compañero aclarará la situación y nos colocará a cada uno en el lugar simbólico que nos corresponde.

2.- Durante nuestra vida sexual y de convivencia juntos se han ido produciendo una serie de acontecimientos. Ha habido momentos mágicos y otros mucho menos. Y hay situaciones en las que hemos querido decir que sí sin restricciones y hay otros que están más marcados por la negativa. Más prosaicamente, hay actos, posiciones, conductas sexuales que nos gustaron y otros que no. Para revisar todo esto, hay que colocar el campo de la sexualidad en el ámbito del placer compartido. Un placer que puede crecer en los dos miembros de la pareja.

3.- El encuentro entre dos personas que deciden en última instancia formar una pareja es casi siempre un encuentro erótico. Nosotros elegimos a la otra persona ya que despierta en nosotros los sentimientos y los trastornos que implican el deseo. La rutina, la llegada diaria de los niños, los problemas financieros y profesionales… todo viene de perder de vista la dimensión del deseo.

4.-La libido es una expresión de la fuerza de la vida que habita en todos y cada uno de nosotros. Se expresa tanto la pareja como fuera de ella: la vida profesional, las pasiones, la masturbación, los amigos… ¿Qué pasión pongo en cada una de estas acciones? ¿Qué pasión pongo en vivir? Estas preguntas y la respuesta que las acompañan, son esenciales para entender mejor y comprender mejor la forma en que comprometemos la libido en la relación con unos y con otros.

5.- Las fantasías son un disparador del deseo. Es interesante analizare cómo han evolucionado nuestras fantasías, si siguen siendo las mismas y sobre todo saber qué proyección de la fantasía podemos experimentar y qué podemos seguir haciendo con nuestra pareja.