Cuando hablamos de punto G lo relacionamos directamente con algo femenino… que pocos saben dónde está. Pocos se plantean que los hombres también tenemos un punto G y que sería excelente poder descubrirlo y aprovechar sus posibilidades.

De momento, hay que tener en cuenta que, según todos los indicios, el punto G se encuentra en la retaguarda. Y eso puede ser un problema si sois de ésos que dicen que ése es un orificio de salida y no de entrada, que por este agujerito ni un pelo de gamba… Pues yo dejo mi opinión y allá que se las apañe cada uno. Porque que cada vez que oímos el por detrás y se refieren a nosotros nos ponemos tan tensos que se nos queda aquello como un botón de cuero.

Yo recomiendo que os relajéis y dejéis a vuestra pareja indagar por aquel agujero en el que se encuentra tu punto G. El peor momento es dominar tu mente y relajar nuestro esfínter para disfrutar de una sensación increíblemente estimuladora y que te ayuda a tener un orgasmo bastante placentero, por lo menos en la mayoría de los casos.

Yo empezaría a estimularlo con el dedo sin llegar a dejarlo entrar o con un buen beso negro. Es una forma menos invasiva y nos ayudará a relajar tensiones y dejarnos llevar.

Evidentemente no recomendaría  que vuestra pareja empezara con un cinturón atado a su cintura y con un rabo mas largo que el de la pantera rosa. Por favor un poquito de sensibilidad para con el punto  G masculino y para con nuestros agujeros.

Eso sí… esto es como todo. Si nuestra pareja se lo curra y después de un tiempo le cogemos el gusto, os aseguro que le daremos total libertad y le permitiremos hacer con nuestro ano lo que buenamente quiera. Reconozco que a mi me costo abrir la mente en este aspecto, por que son muchos tabús los que hay en este tema por X motivos. Cada uno tenemos los nuestros. Pero de lo que sí estoy seguro es de que si cuando llega nuestro momento de eyacular lo acompañas con una buena estimulación anal es bastante más placentero.