Visitando el portal de clasificados eróticos líder del sector, Nuevoloquo.com, he comenzado a reflexionar sobre la evolución que ha experimentado el mundo de la prostitución en tan sólo unos pocos años. No hace falta remontarse a los tiempos de la Grecia clásica o a la Edad Media sino simplemente echar la mirada 40 ó 50 años atrás para comprobar la evolución que ha sufrido la profesión más antigua del mundo. En realidad, la evolución de la sociedad implica una evolución en quienes la componen y, por supuesto, el mundo de la prostitución siempre ha estado presente en cualquier sociedad que se precie.

Como digo, no hace muchos años, para conseguir los beneficios sexuales de las profesionales del placer, uno tenía que acudir a las llamadas casas de citas o prostíbulos. Éste era el método para acceder a la prostitución. En los pueblos y en las zonas rurales todo el mundo conocía su ubicación y, si el pueblo no era especialmente grande, también todo el mundo sabía quiénes eran las chicas que lo frecuentaban. En las capitales de provincia y en ciudades más grandes, era la tradición oral y el boca a boca el que hacía la publicidad de estos lugares.  Si querías acudir a uno de ellos, siempre se encontraba a algún amigo o conocido que no iba, pero que sabía dónde estaban.

Más tarde, con la industrialización de las ciudades y el aumento de la población, se produjo también un aumento de la prostitución, tanto callejera como la “de nivel”, y una de las mejores formas de darse a conocer era la sección de “anuncios clasificados” de los periódicos. Esta sección fue poco a poco convirtiéndose, casi exclusivamente, en anuncios de contactos sexuales. Era una buena forma de publicidad y daba a las chicas la posibilidad de autogestionarse y controlar “su negocio”.

Con el auge de Internet, todo esto se ha multiplicado exponencialmente. Hay miles de páginas de contactos en los que puedes encontrar todo tipo de chicas y servicios, con un simple click de tu ratón. internet, también en esto, ha cambiado nuestra forma de hacer las cosas.

Ya no es necesario el uso de intermediarios y se ha conseguido una privacidad casi total.