¿Habéis tenido miedo alguna vez a perder la vida manteniendo una relación en una silla sexual?

Pues yo sí. El otro día me hicieron una proposición indecente, mi pareja quería probar este artilugio que me da tanto miedo llamado «LA SILLA SEXUAL».

No he pasado tanto miedo como cuando vi este artilugio en mitad del salón. Y os preguntareis que por qué pase tanto miedo. Pues muy fácil. Le tengo un miedo atroz al dentista y de repente me encuentro una silla que parece salir de la consulta del mío.

Es parecida a un sillón de masaje, de ésos que nos encontramos en un centro comercial, pero a la que se le mueve todo. Me explico. Una de sus funciones es que tú te sientes en el sillón y ella se siente frente a ti en una especie de reposapiés. Entonces se empieaza a mover hacia ti de frente y después retrocede. Vamos, el mete saca de toda la vida. Pero si en una de ésas, con la emoción, te olvidas de que aquello se mueve y te pillas un testículo según se acerca… Yo viendo vídeos de la silla sexual he visto la velocidad a la que se acerca… y no es por nada, pero te los pone de corbata.

Es un invento chino, por supuesto. ¿Cómo no? Ellos para estas cosas de los inventos están a la última. Pero ¿habrán tenido en cuenta esta minucia que te puede hacer perder un huevo?

Ni que decir tiene que me negué a utilizar semejante artefacto. Creo que no se harían responsables de mis posibles amputaciones. Y os comento que aunque les dijimos que no la habíamos usado, no nos devolvieron la pasta del alquiler.

En fin, que yo aquí dejo este relato para aquellos a los que se le ocurra probarlo. Para que no permitan que este pequeño temor a perder un testículo, les deje sin probar este invento. Si es así y hay alguien que lo quiera probar y que conserve los dos huevos al terminar que nos cuente su experiencia. Si no los conserva… que también lo cuente. Más a mi favor…