En el mundo del placer solitario, al igual que las mujeres, los hombres disponen de una amplia gama de masturbadores u otro tipo de juguetes sexuales que les puedan ayudar a conseguir que esos momentos se  conviertan en mucho más excitantes y placenteros. Por suerte, hoy en día, hay muchas más opciones que tener que recurrir a la propia mano. Para ello existen los masturbadores masculinos. Unos juguetes sexuales diseñados para conseguir que el momento de la masturbación llegue a niveles inimaginables.

Básicamente hay tres modelos de masturbadores masculinos: el vaginal, el anal y  el que parece una boca. Todos los agujeros que el varón ansía penetrar von su miembro han sido reproducidos con todo lujo de detalles para convertirlos en masturbadores masculinos. Con cada uno de ellos se pueden simular las sensaciones que se tiene penetrando cualquiera de estos sitios. Están fabricados con materiales suaves y con la última tecnología con el objetivo de recrearlos lo más fielmente posible. Para conseguir mayor placer es recomendable usar un lubricante con base de agua. Ayudará a que el pene se deslice mejor y a aumentar las sensaciones.

Debido al uso que vamos a dar a los masturbadores masculinos, es muy importante mantener la higiene. Hay que lavarlos en profundidad con agua tibia y un jabón neutro, tanto antes de usarlos como después. Se recomienda guardarlos en sitios con poca humedad y, en caso de llevar pilas, quitarlas después de cada uso. Seguir estos simples consejos de higiene nos puede evitar más de un problema.

Otra de las opciones que podemos encontrar son las fundas masturbadoras. Nos sirven para masajear el pene, pero la sensación que conseguimos con ellas no es tan real como con los masturbadores. Sin embargo, ofrecen una buena dosis de placer gracias a la forma en que han sido diseñadas para frotar el pene y lograr el clímax.

Y si lo que se quiere es uno de usar y tirar, tienes Tenga Eggs. Son una especie de huevos de gelatina con un agujero que, una vez lubricados, se colocan en la punta del pene y se deslizan hasta  la base. Tranquilos, se pueden estirar hasta los 30 cm. de longitud.