La enfermedad de Peyronie, también llamada induración plástica o cavernitis fibrosa, es uno de los problemas más comunes en la morfología del pene. Si bien, el origen de la curvatura del pene es desconocido, se considera que hay algunos factores que pueden estar implicados en ella. Puede ser congénito, debido a problemas vasculares, hipertensión, infecciones, sondajes, debido a consumo  de algunos fármacos, diabetes, etc. Pero la causa que se considera más probable son las roturas frecuentes, durante las relaciones sexuales, de los vasos sanguíneos de las cavidades internas del pene, haciendo que éste sangre. Este sangrado tiene como consecuencia la cicatrización del tejido interno del pene. La cicatriz resultante es dura e inflexible y queda alojada en el tronco del pene. Como consecuencia de ello, durante la erección el pene se dobla ampliando significativamente la curvatura del pene. Cuando esta desviación es exagerada, resulta muy dolorosa e impide la realización del coito. Por ello, es un problema que debemos tomarnos muy en serio y no dejarlo pasar.

El problema del peyronie puede surgir de improviso. Un hombre puede levantarse una mañana y encontrarse que al tener una erección, ha aumentado la curvatura de su pene en exceso. Ante cualquier duda, debemos acudir al urólogo para que nos haga un estudio y determine si necesitamos algún tipo de tratamiento.

Sólo se suele recomendar tratamiento cuando el aumento en la curvatura del pene hace que la persona afectada tiene dificultad para mantener relaciones sexuales o experimenta un gran dolor. Uno de los más prescritos es la ingestión de vitamina E, es barato y los efectos secundarios son muy leves. También se pueden aplicar inyecciones de corticoides dentro del tejido cicatrizado, tratamientos con ultrasonidos, radioterapia o el uso de aparatos de tracción. Sin embargo, no se ha demostrado que ninguno de estos tratamientos soluciones el problema en su totalidad.

En los casos más graves se puede recurrir a la cirugía. Se extirpa la parte de tejido cicatrizada y se reemplaza con un injerto de otra parte del cuerpo. Puede quedar alguna leve curvatura y se corre el riesgo de acortar el pene por lo que algunos cirujanos aprovechan para colocar una pequeña prótesis que lo corrija.