En lo referente al sexo tántrico, en la cultura occidental solemos asociar el concepto del éxtasis a la consecución de un orgasmo y, en el caso del hombre, a la eyaculación. En la filosofía tántrica no se considera que la eyaculación sea el objetivo principal. Al contrario, se cree que es una pérdida de energía y se recomienda no hacerlo más de una vez al mes.

Se trata de disfrutar de cada momento con todo el cuerpo, valorar cada caricia, cada beso, cada abrazo. Es necesario estar presente con los cinco sentidos y liberar la mente de otras preocupaciones. Aceptando nuestro cuerpo y de nuestra pareja tal y como es para poder disfrutar de una relación plena y totalmente satisfactoria. Se adoran todos y cada uno de los poros de la persona con la que estás. Hay que sentir placer a la vez que se da placer. Intentar no asociar el sexo exclusivamente a los genitales. No se persigue evitar el orgasmo sino retrasarlo lo máximo posible y disfrutar del camino sin tener la vista puesta sólo en el final.

Es conveniente planearlo con anticipación. Puede llevarnos varias horas y tenemos que estar concentrados en nuestras sensaciones y olvidarnos del reloj.

Una de las cosas más importantes que debemos tener en cuenta es mantener el ritmo de la respiración y hacerlo de forma pausada. Ir acompañándolo de caricias y masajes, evitando los pechos y los genitales. Besarse sin tocarse al ritmo de la respiración para poco a poco ir besando con suavidad todo el cuerpo hasta llegar a los genitales. Continuaremos con la posición de Kali en la que la mujer se pone encima del hombre y es penetrada. El hombre permanece quieto mientras ella realiza los movimientos que pueden ser lentos o vigorosos. Cuando se llega al orgasmo deben permanecer quietos, abrazados, disfrutando de ese momento y prolongándolo el máximo posible.