Una parte muy importante de la mayoría de las relaciones sexuales es la práctica del sexo oral. Hay veces que se utiliza como un preliminar para ir calentando el ambiente y, en general, no se llega a probar el semen. En algunos casos, se hace por complacer a la pareja, pero no se disfruta del sabor o la consistencia del mismo. Para el resto, la idea de probar el semen se ve como algo desagradable y asqueroso.

Si eres de las que no lo ha probado, pero tienes curiosidad y todavía no has dado el paso porque te surgen algunas dudas sobre el sabor o la consistencia, esperamos que esta información te sea de ayuda.

El semen tiene una consistencia viscosa similar a la clara de huevo y su olor es muy particular y se puede identificar con facilidad. Pero su sabor no tiene siempre el mismo gusto y dependerá de varios factores relacionados con el estilo de vida de tu pareja. Lo que come y otro tipo de hábitos, como beber o fumar, pueden determinar que su semen sea en ocasiones más dulce, más amargo, más ácido o que ese sabor sea más suave o más intenso.

Muchos urólogos consideran que al estar siempre compuesto de los mismos elementos es difícil que su sabor varíe por la alimentación. Sin embargo, la conocida actriz porno, Annie Sprinkle, asegura que el semen de los hombres que siguen una dieta vegetariana tiene mejor sabor.

En general, las personas que llevan una vida más saludable y basan su alimentación en frutas y verduras suelen tener un semen con un sabor muy suave y poco intenso que hace que no resulte desagradable.

El semen de los hombres que habitualmente toman alcohol o fuman, tiene un sabor más amargo. El de los que siguen una dieta alta en carbohidratos (arroz, patatas, pan…) suele ser más dulce, ya que el cuerpo los transforma en azúcar. Por último, los que consumen habitualmente carne o verduras como las acelgas, espinacas o espárragos, tienen un sabor de semen más ácido.

En cualquier caso, si no te acaba de agradar el sabor, una opción es meterte un pequeño caramelo en la boca mientras le haces la felación a tu chico. Eso sí, ten cuidado no te lo vayas a tragar (el caramelo) accidentalmente y, algo placentero, se convierta en un problema.