Desde el pasado 26 de agosto los habitantes de Zurich ya pueden utilizar las cabinas de sexo que han sido instaladas en su ciudad con la idea de regular el ejercicio de la prostitución en sus calles.

Estas cabinas de sexo son una especie de garaje para coches (disponen de tejado y muros) y se encuentras separadas unas de otras para evitar el contacto con otros usuarios. La prostituta y el cliente pueden entrar con el vehículo y disponen de un lugar con unas condiciones favorables para la práctica del sexo, lejos de las miradas de los transeúntes.

Las cabinas de sexo se encuentran localizadas a las afueras de la ciudad y se pueden utilizar desde las siete de la tarde hasta las cinco de la mañana. Las prostitutas que quieran utilizar estas cabinas de sexo tendrán que adquirir una licencia, con un coste de unos 30€ para poder ejercer su oficio y contratar un seguro médico. Aparte de esto, tendrán que abonar unos 4,50 € en una máquina expendedora. Para preservar el anonimato de los clientes, las cabinas de sexo no disponen de cámaras de video vigilancia, pero cuentan con agentes de seguridad cercanos.

La idea de las cabinas de sexo fue una propuesta de la policía de Zúrich debido al aumento de la prostitución callejera. Hace algunos años, la prostitución fue prohibida en ciertas áreas de Zúrich y las consecuencias fueron del todo negativas. Aumentaron las denuncias de mujeres que se sentían acosadas y se extendieron las actividades de los proxenetas. Así que, pensaron que sería una buena idea para que se pudiera tener sexo en la vía pública garantizando la seguridad tanto de prostitutas como de clientes y tratar, de ese modo, de reducir el impacto negativo que se estaba produciendo en la sociedad.

Después de varios meses de valorar el proyecto, el pasado año fue aprobado en referéndum por los habitantes de Zúrich. El ayuntamiento ha calculado que unas 30 prostitutas se beneficiarán de este proyecto que ha tenido un coste de 1,6 millones de euros.

Aunque pueda parecer una idea original, ya existen cabinas de sexo en dos ciudades alemanas, Colonia y Essen.