La Generalitat de Cataluña se ha apresurado a afirmar que la política de sanciones que ha venido manteniendo en el último año ya está teniendo sus resultados y la prostitución de carretera disminuye en Cataluña. Pues sí, parece que la prostitución de carretera ha disminuido en Cataluña. Efectivamente, la presencia de prostitutas en las carreteras catalanas ha experimentado un muy significativo descenso. Un 60% menos, tanto en las vías dependientes de la Diputación como en aquellas que dependen de la Generalitat.

Lo que no está tan claro es que tan significativo descenso en la prostitución de carretera en Cataluña responda únicamente a la política de multas y sanciones de la Generalitat de Cataluña. La denominada Operación Voral, puesta en marcha por el Servei Català de Tránsit, ha dado como resultado la imposición de 1.061 multas, de las que sólo se han cobrado 30, lo que no parece un número suficiente como para intimidar al usuario de un servicio tan arraigado y constante como el de la prostitución de carretera.

En la N-II, concretamente, los agentes pueden multar, pero no levantar acta. Allí, además, confluyen otros factores que parecen determinantes para el descenso de la prostitución de carretera. Dejando a un lado la siempre presente crisis, que, por supuesto juega un papel importante, existen tramos en los que hay continuas y extensas obras que pueden tener mucho peso en la menor afluencia de meretrices y clientes. Otro factor muy a tener en cuenta es la prohibición de circular camiones, que pesa sobre la vía desde el pasado mes de abril.

El perfil de trabajadoras sexuales instaladas en este tipo de vías es el de chicas entre 25 y 35 años de nacionalidad rumana o búlgara y madres solteras. En general abandonaron trabajos de baja cualificación en sus países de origen para venir a ejercer la prostitución en España. Sus tarifas están, según el servicio, entre 20 y 30 euros.

Sin embargo, la acción que está resultando más efectiva para conseguir tan significativo descenso en la prostitución de carretera está en la intimidación que supone la presencia policial en las cunetas. Tanto la policía local como la autonómica están aportando un gran número de efectivos a las carreteras catalanas. También, los agentes de extranjería de la Policía Nacional están realizando controles periódicos de documentación de las prostitutas con el objetivo de mantener actualizado el censo de meretrices del que disponen.