Aunque el tipo de cliente que acude a solicitar los servicios de la prostitución suele ser de lo más variado, podemos intentar hacer una clasificación en función de los motivos que les llevan a contratar este tipo de servicios.

– Soledad afectiva y abstinencia sexual. La mayor parte de los hombres que contratan estos servicios lo hacen debido a la dificultad que tienen para establecer relaciones afectivas con las mujeres con las que realmente les gustaría. La timidez, la falta de confianza en sí mismos, baja autoestima, desengaños amorosos, temor a las mujeres o cualquier otro tipo de inhibición que hace que se busque un sexo fácil y sin complicaciones. Y eso es algo que la prostitución les puede ofrecer.

– Odio, temor o desconfianza en las mujeres. Este grupo lo forman hombres a los que sus malas experiencias conyugales o divorcios desastrosos les arrastran a la idea de que las mujeres son egoístas, interesadas, caprichosas y manipuladoras. No les gusta el protagonismo que están alcanzando las mujeres en la sociedad y echan de menos los tiempos en los que éstas se sometían a los deseos de los hombres. Acuden a la prostitución para reafirmar su posición dominante y su desprecio por las mujeres.

– Vida sexual insatisfactoria. En este grupo encontramos a los hombres que, estando casados o manteniendo una relación de pareja, sienten que sus necesidades sexuales no se encuentran cubiertas, por lo que recurren a la prostitución para suplir estas carencias. Generalmente, este tipo de individuos diferencian claramente por un lado a su pareja, a la que han elegido para tener una relación estable, afectuosa, de cariño y para ser las madres de sus hijos, de las prostitutas, a las que sólo acuden para satisfacer sus instintos sexuales y la pasión que no encuentran en su relación. Al contrario que a sus mujeres, las desean pero no las aman, sólo consumen un servicio desde su condición de hombres.

– Evitar vínculos afectivos. Aquí nos encontramos con los hombres acuden a la prostitución porque quieren evitar los problemas que conlleva una relación afectiva. Pagan por tener sexo y evitarse esas complicaciones. Saben que con las prostitutas no es necesario establecer ningún vínculo.

– Adicción al sexo. En este último grupo están los adictos al sexo. En la prostitución encuentran un camino rápido y fácil para conseguir lo que necesitan, sin necesidad de perder el tiempo tratando de seducir a una mujer o intentado conquistarla.