Aunque a priori nos cueste encontrarle al concepto «trío» su faceta curativa o al menos paliativa, y más bien pensemos en ello como en una práctica más o menos audaz, más o menos snob o más o menos atrevida, os aseguro que, en según qué casos, puede erigirse como la solución a determinados problemas. El trío puede aparecer, en ocasiones, al rescate de la monotonía.

Cuando tenemos una relación de pareja, una de las cosas que más nos preocupan es caer en la rutina sexual. Es por lo que muchas parejas intentan acabar con ella recurriendo a su imaginación, a sus fantasías y a prácticas sexuales “alternativas” con el objetivo de encontrar esa chispa que vuelva a reactivar su vida sexual.

En muchos casos, lo que se plantea para acabar con esa monotonía sexual es la realización de  alguna de nuestras fantasías sexuales. Una de estas fantasías más habituales, sobre todo entre los varones, pero también, cada vez más, entre las mujeres, es la de realizar un trío.

En este post y los de los próximos días veremos los tipos de tríos que se suelen dar y algunas de las pautas que debemos seguir para lograr que un trío se convierta en una experiencia inolvidable.

Imaginarse en la cama con dos personas puede ser una de las experiencias más excitantes que podemos llegar a tener. Para conseguir que realmente sea así, lo más importante es que todas las partes involucradas en el trío lo hagan convencidas, sin ningún tipo de coacción y con la idea clara de que vamos a pasar un momento realmente excitante y placentero.

En el caso de los hombres, es más común que el tipo de tríos que se planteen sea el que incluye a otra chica. Sin embargo, las mujeres no descartan que el trío sea con otra chica, ya que, puede ser una experiencia tan apasionante como la que incluye a dos hombres.

Otra de las cuestiones que se plantea es decidir si el “tercero en discordia” es mejor que sea conocido o desconocido. La mayoría considera que con un desconocido no se corre el riesgo de que se pueda involucrar sentimentalmente. Aunque, hacerlo con un conocido, por lo menos la primera vez, nos puede dar un punto extra de confianza.