Siguiendo con el tema que comenzamos en “Tríos. ¿Alternativa a la rutina de pareja?”, hoy vamos a ver alguna de las formas de llegar a un trío. ¿Quién lo plantea?

A un trío podemos llegar de varias maneras:

– Te lo pide tu pareja

Ya sea de forma sutil, de manera un poco disimulada… o directamente y sin adornos, lo de realizar un trío es algo que todas las parejas en algún momento han comentado. Sin embargo, es algo que realmente no te planteas hasta que un día llega tu pareja y te dice ¿Te apetece que hagamos un trío?

Lo primero que tienes que tener muy claro es si tú también estás dispuesto o dispuesta a hacerlo. Si ése es el caso, no hay nada más que hablar. A organizarse y a por ello.

Si, por el contrario, tienes alguna duda, te incomoda pensarlo o crees que con ello se puede llegar a dañar tu relación, hay que sentarse, hablarlo y posponerlo. Eso en el caso de que no quieras en ese momento, pero la idea no te desagrade. Pero si sientes verdadero rechazo por el asunto, lo mejor es abandonar la idea definitivamente.

En ningún caso, debes aceptar por querer agradar a tu pareja. Al final habrás participado en algo de lo que no estabas convencido o convencida y es más que probable que vuestra relación se acabe resintiendo. Es un riesgo muy alto el que asumimos… y, en los temas de pareja como éste, no es muy recomendable correr riesgos innecesarios. Además, puede que, después de probarlo, a tu pareja le guste y quiera que eso se convierta en algo habitual. Llegaríamos a un punto en el que ya no podrías soportarlo. Si lo que os habéis planteado es salir de la rutina y probar cosas nuevas, hay otras muchas alternativas en las que seguramente estaréis de acuerdo y con las que conseguiréis recuperar la pasión en vuestra vida sexual sin que ninguno de los dos salga dañado. Si aún así, tu pareja insiste en que quiere que practiquéis un trío, la solución pasaría por plantearos seriamente si la falta de acuerdo en este punto podría terminar con vuestra relación.