Hay algunas costumbres que la fuerza de la rutina nos va imponiendo y que afectan a nuestra felicidad sexual. Es importante conocer cuáles son son estas rutinas y costumbres y saber corregirlas.

Esperar a que el otro tome la iniciativa

El verdad que el hombre es el que, en teoría, propone el momento y la forma si «la caza del jabalí fue buena» y la mujer si «terminó con la vajilla». Pero si consideramos que la Edad de Bronce terminó hace mucho, busquemos la felicidad en el sexo cuando nos apetezca. Dejémosle saber a nuestra pareja cuándo queremos y cómo.

Evitar la rutina cueste lo que cueste

En cuanto que la costumbre se mete en la cama con nosotros… suele colocarse en el medio. Entre ambos. Es el principio del fin de la felicidad sexual. Una cosa es rutina y otra ritual. ¿Hacer el amor los sábados por la mañana es rutina? Pues depende de cómo se haga. El problema no es que se haga todos los sábados por la mañana. Es que se haga porque es sábado por la mañana. Es muy distino. Intenta hacerlo cómodo, distinto cada vez, pero tan cómplices como siempre.

Hacer el amor siempre en pijama

Hazte unas sencillas preguntas. ¿Cuánto tiempo hace que no bajas su cremallera sin mirar? ¿Serías capaz de desabrochar el sujetador sólo con dos dedos… como antes? ¿Cuánto tiempo hace que no te desabrocha la camisa despacio… botón por botón… mientras se te ponen los pelos del brazo de punta? ¿Te acuerdas cuándo fue la última vez que ella levantó los brazos para que le quitaras su camiseta? ¿Cuánto tiempo hace que no te levantas de la cama a recoger la ropa que habéis ido dejando tirada por toda la casa hace media hora? ¿Cuánto tiempo hace que no das por perdidos unos calzoncillos porque sabe Dios dónde habrán ido a parar? Pues recupera eso. Seguro que ambos os acordáis de cómo se hacía eso.

Ver la tele en la cama

Seguro que de joven soñabas con ver la tele en la cama y con nadar con delfines y correr a 200 Km/h por el paseo marítimo de la playa a bordo de un Ferrari para que la chica que nunca te miraba… se diera cuenta de tu presencia… por fin. Pero no todos los sueños merecen ser cumplidos. El de la TV en la cama… es uno de ellos. La felicidad sexual y la TV en la cama no ligan bien. Recuerda que la sensualidad, las risas cómplices, los pelos de punta y la imaginación… se marchan en cuanto aprietas el botón de ON.