Saber controlar el momento de la eyaculación es muy importante si queremos aumentar nuestra resistencia sexual. De este modo, nuestras relaciones sexuales serán mucho más satisfactorias y placenteras, y podremos disfrutar plenamente del sexo, tanto nosotros como nuestra pareja.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que la eyaculación no es el único objetivo del sexo. Debemos verla como una parte más de un todo, que es la relación sexual. De esta manera, si no la consideramos lo más importante, estaremos más relajados y la controlaremos mejor. Aunque la eyaculación sea algo muy placentero, debemos aprender a disfrutar de todas las etapas de una relación sexual. Desde los preliminares, las caricias, los besos, hasta diferentes tipos de juegos eróticos, juguetes sexuales o distintas posturas.

Uno de los aspectos fundamentales para controlar la eyaculación es la respiración. Se debe mantener un ritmo de respiración y estar concentrado en él. De este modo, centramos parte de nuestra atención en nuestro modo de respirar, y evitamos que la eyaculación sea nuestra única preocupación, con lo que conseguiremos controlarla mejor.

Otro factor esencial para poder tener un buen control de la eyaculación es ejercitar la musculatura del pene. Así, cuando sintamos que estamos a punto de eyacular, podremos retener mejor nuestros fluidos.

También es muy importante el ritmo de los movimientos y la postura que vais a elegir. El sexo es placer y se trata de que disfrutes con él, pero también tu pareja. Debéis seguir un ritmo que os agrade a los dos intercalando ritmos más acelerados con algunos menos intensos. La postura o posturas también deben ser consensuadas para que el disfrute sea de los dos. Si estás pendiente de hacer disfrutar a tu pareja, otra parte de tu atención está en ello y es más fácil el control de la eyaculación.

Es conveniente que alternemos las posturas. Elegir primero una que sabemos que nos excita más, puede hacer que eyaculemos antes. Podemos ir probando algunas menos estimulantes e ir incrementando la sensación de placer. Además, la breve pausa que se produce al cambiar de postura, ayuda a relajar un poco los ánimos y, por lo tanto, a controlar mejor el momento de la eyaculación.