Posiblemente si nos la piden por su nombre nos pongan en un aprieto. ¿Andrómaco? Su nombre viene de la literatura homérica en la que se nos cuenta que Andrómaca hacía el amor a su esposo Héctor. Seguro que nosotros también la hemos practicado en repetidas ocasiones.

Descripción: la postura andrómaco es aquella en la que el hombre se acuesta sobre su espalda, boca arriba y la mujer se sienta sobre él, bien sea de rodillas o en cuclillas. Ésta última variedad requiere cierta fortaleza en las piernas por parte de la chica, que es la que realiza la mayor  parte del esfuerzo. Es la postura de la dominación sexual femenina. Es ella la que controla el acto.

Lado divertido: Los sexólogos recomiendan esta postura a las mujeres que tengan necesidad de experimentar un orgasmo vaginal. La postura del andrómaco favorece como pocas la obtención del placer femenino. Es ella la que tiene el control. Por lo tanto es ella elige el ángulo que toma su cuerpo para favorecer el contacto con las zonas que más placer le provoquen o que quiera experimentar en ese momento, decide y maneja fácilmente la profundidad de la penetración, la velocidad de la misma y el ritmo de los movimientos, llegando a poder, incluso hacer volverse loco de placer a su compañero con los movimientos coordinados de su cuerpo y de los músculos de la vagina. Además, esta postura favorece la estimulación del punto G femenino.

Ventajas: El hombre tiene las manos libres en todo momento. Además la postura del andrómaco pone a su alcance todos los puntos erógenos de su compañera. De modo que pude acariciar nalgas pechos, e incluso el clítoris mientras ella cabalga. Puede incluso hacer incursiones en la zona anal de su pareja, lo que cerraría el círculo del placer. También puede ayudar a su compañera con algún leve movimiento pélvico, siempre y cuando se coordine con el ritmo que ella imponga. Además, esta postura ralentiza el orgasmo masculino, por lo tanto, es ideal para hombres propensos a eyacular demasiado rápido.

Desventajas: La desventaja del andrómaco es la posible reticencia de algunos hombres a verse sometidos sexualmente por su compañera. Es ella la que tiene el poder en todo momento. Recomendamos encarecidamente su experimentación antes de oponerse a esta postura. El resultado que se consigue nos hará olvidar nuestros posibles rechazo previos.