Puede parecer algo sencillo, pero que nuestras relaciones sexuales sean completamente placenteras es algo más complicado. Entran en juego todos los sentidos y hay muchos factores a tener en cuenta. Uno de estos factores es nuestro propio cerebro. Muchas veces resulta complicado “desconectar” de los problemas habituales y estar concentrado en lo verdaderamente importante en ese momento que es el sexo. Cualquier distracción nos va a hacer perder la concentración y tendremos que volver a empezar, lo que va a repercutir en el disfrute pleno de ese momento.

Debes tener en cuenta que, llegado el momento, tener sexo con tu pareja debe ser lo más importante, así que lo primero es que prepares el ambiente para que no exista ningún tipo de interrupción y sea mucho más sencillo alcanzar el placer.

– Elegir un momento en el que las posibilidades de que nos interrumpan o molesten sean pocas. En el caso de parejas con hijos, si se quiere practicar sexo, es fácil perder la concentración, si los niños andan cerca.

– Desconectar todo lo que pueda interrumpirnos. Así que, apagaremos móviles, ordenadores, el timbre de casa y cualquier aparato tecnológico que nos pueda distraer.

– Preparar el entorno. Cerrar las persianas y las cortinas, preparar un ambiente a media luz o con velas, que la temperatura sea agradable. Un buen entorno nos va a relajar y va a conseguir que estemos más pendientes de lo que hacemos.

Hasta aquí todo lo que tiene que ver con aspectos externos. Aunque nos va a ayudar mucho, lo más importante para la concentración tiene que ver con aspectos internos.

– Debes olvidarte de todo tipo de preocupaciones y disfrutar del momento cuando estés practicando sexo con tu pareja. Una de las ventajas del sexo es que nos ayuda a relajarnos, así que vamos a dejar los problemas a un lado y a disfrutar.

– Olvídate de pensar. Relájate y simplemente, siente. Si estás concentrado en sentir, disfrutarás mucho más de todas las sensaciones, el sexo se hará más placentero y será mucho más fácil conseguir un orgasmo.

– También es importante dejar a un lado los complejos físicos. No hay que perder la concentración pensando en cosas como que nos ha salido un “michelín”. Nuestra pareja está con nosotros para tener sexo. Ni se va a fijar ni nos lo va a comentar. Así que no lo hagamos nosotros.

– Muchas veces la falta de concentración en el sexo se debe a que no recibimos el placer que esperamos. Recordad que el placer debe ser mutuo. Manteniendo esa complicidad va a resultar difícil distraerse.