Sin tener por qué terminar forzosamente mal, algunas relaciones se encuentran con no pocos obstáculos. Las enfermedades del amor abarcan un gran número de disfunciones sexuales, que en la mayoría de los casos tienen un componente psicológico… y que acaban en un problema físico. El estrés o las fluctuaciones hormonales terminan por convertir la vida sexual en algo muy distinto a algo tranquilo y placentero.

Nuestra sexualidad padece de enfermedades psicológicas que pueden convertir la situación en un amor imposible. Problemas como la dificultad de erección, anorgasmias, frigidez… son enfermedades más frecuentes de lo que nos podría parecer.

  1. Causas psicológicas: El estrés pasa por ser el factor que más altera nuestro desempeño sexual. Pero también una errónea educación sexual, llena de tabúes y prejuicios, miedos al fracaso con nuestra pareja por culpa de experiencias anteriores… Presiones externas y externas que pueden dificultar, e incluso impedir, el bueno desarrollo de nuestra vida sexual.
  2. Causas hormonales: La pubertad, el embarazo y la menopausia. La vida fisiológica de las mujeres está marcada por importantes variaciones sexuales. Pero el impacto que tienen sobre la vida sexual es muy controvertido. ¿Cuál es su papel exacto sobre la libido? Los estudios sobre la píldora, la menopausia o la andropausia son numerosos pero es muy difícil aplicar conclusiones generalizadas. Mientras unos individuos se adaptan a los cambios… en otros, las consecuencias pueden convertirse incluso en enfermedad.
  3. Enfermedades orgánicas y sus tratamientos: Todas las enfermedades físicas o mentales pueden provocar una disminución del deseo sexual a causa del cansancio generado y a otras circunstancias farmacológicas. Algunas enfermedades no son compatibles con la práctica del sexo, ya sea por su ubicación o por efectos secundarios que acarrea. Pero también existen multitud de efectos secundarios derivados del consumo de ciertos medicamentos, que si bien son necesarios para atacar la enfermedad en cuestión, inhiben el deseo sexual o generan una serie de reacciones que dificultan o imposibilitan la práctica placentera de actividades sexuales.
  4. El peso de los años y la rutina: El verdadero problema del paso de los años es la monotonía en nuestras relaciones amorosas. Posiblemente sea la principal enfermedad del amor. Hay que huir de ella y combatirla con imaginación. La sexualidad no es uno de los placeres de los que debamos privarnos por culpa del paso del tiempo. Cada vez vivimos más años y en mejores condiciones. Podríamos decir que somos jóvenes durante más tiempo. Y nuestra madurez o vejez se vive con mucha más intensidad y con menos dificultades. La menopausia y andropausia ya no pueden ser tomadas como causas incompatibles con las relaciones sexuales.