Una noche de sexo y pasión desenfrenada es seguramente la mejor experiencia que podemos disfrutar con nuestra pareja. Sin embargo, hay veces que una sesión de sexo rápido puede ser igual de placentera y excitante. Tener sexo por sorpresa, en el momento menos esperado, pensando que vamos a llegar tarde a una cita por dar rienda suelta a nuestra pasión puede ser algo altamente excitante.

La ventaja del sexo rápido es que puede ser en cualquier momento y en cualquier lugar. Lo improvisado de la situación le dará aún más morbo y la hará aún más apasionante. En casa, justo antes de salir a trabajar, en el ascensor, en el coche, en un parking, en los baños de un restaurante, etc. Todo vale para desatar nuestras más bajas pasiones y conseguir un momento de intenso placer.

En el caso de las mujeres, es más difícil que puedan disfrutar plenamente de estos momentos. Hay que tener en cuenta que su cuerpo tarda más en estar bien lubricado y listo para el coito que el del hombre que consigue con mayor facilidad una erección.  Pero todo tiene solución, puedes utilizar un lubricante adicional para que te ayude a disfrutar al máximo de un “polvo rapidito”.

Otro factor importante para una sesión de sexo rápido es la cantidad de ropa que llevemos puesta. Cuanto menos, mejor. Si lo tienes más o menos planeado, un vestuario adecuado facilitará la práctica de uno rapidito. Aquí un hombre también lo tiene más fácil, sólo debe bajarse los pantalones. En las mujeres es mejor llevar vestidos o faldas para facilitar este tipo de encuentros.

Practicar de vez en cuando el sexo rápido ayuda a nuestra relación de pareja porque nos hace estar siempre dispuestos para el sexo y con la mente abierta a experimentarlo en cualquier momento, evitando la siempre temida rutina sexual.

Como hemos dicho, lo más excitante del sexo rápido es la falta de planificación, pero hay veces que una mínima planificación lo puede hacer aún más morboso y ponernos mucho más a tono: “Cariño, en 20 minutos me paso por tu oficina para hacerte el amor”.