Es difícil encontrar un hombre que no se sienta atraído por los pechos de una mujer. Da igual el tamaño que tengan, les parecen hermosos y no pueden resistirse al encanto de unos pechos femeninos. Está claro que los senos de una mujer son una zona erógena muy importante para ellas y si sabemos estimularlos convenientemente pueden proporcionarles mucho placer. Pero, más allá de las evidentes connotaciones sexuales que poseen, ¿Por qué les gustan tanto a los hombres?

En primer lugar existe una relación primitiva entre el hombre y los pechos de una mujer. Cuando nacen es su fuente de alimento y esto hace que se establezca un lazo muy especial con la madre durante los primeros meses de vida. Los pechos les recuerdan esa etapa en la que se encuentran seguros y felices.Los senos de la mujer también son un símbolo de fertilidad. Su desarrollo marca el fin de la niñez y el comienzo de la adolescencia. A partir de ese momento una mujer está lista para reproducirse y, por lo tanto, para perpetuar la especie. Es otra idea inconsciente que ronda por la mente de los hombres y que hace que se fijen en los pechos. No podemos olvidar que somos animales y, aunque hayamos evolucionado mucho desde el mono y ahora tengamos en cuenta otra serie de cosas para “aparearnos”, elegimos inconscientemente a nuestra pareja por muchas de sus características físicas. Tener unos pechos grandes es el reflejo de una mujer muy fértil y por lo tanto nos vamos a sentir muy atraídos por ellos.

Está claro que los pechos femeninos, además de todo lo enumerado anteriormente, son una parte muy visual y hermosa de la mujer y parte de la excitación que producen es consecuencia precisamente de su visión. Unos pechos proporcionados, con una bonita forma y con una piel suave son uno de los elementos más excitantes con los que se puede encontrar un hombre. Aunque muchas veces, llevarlos tapados y sugerirlos con un provocativo escote y remarcados con buen sujetador pueden hacer que su imaginación les provoque más excitación que si los vieran desnudos.