El petting es una práctica sexual que consiste en realizar diversos juegos sexuales, caricias y besos para conseguir placer sexual sin tener que recurrir al coito. Para ello se pueden utilizar todas las técnicas necesarias para conseguir la máxima excitación con el mayor contacto posible, incluyendo masturbación mutua o sexo oral, pero sin llegar a la penetración. El petting suele ser una práctica típica de la adolescencia cuando todavía no se ha tenido la primera relación sexual. Es lo que vulgarmente se conoce como “magreo”.

Una vez que nos hacemos adultos, y el sexo se establece en nuestras vidas como algo cotidiano, se suele dar menos importancia a los preliminares en las relaciones sexuales. El elevado ritmo de nuestras actividades cotidianas hace que los encuentros sexuales, aunque placenteros, sean menos elaborados y vayamos a lo concreto. Las caricias, los besos, se dejan de lado para ir lo más rápido posible a la penetración. Nos hemos olvidamos de que el sexo es mucho más que el coito y que existen muchas otras alternativas para conseguir dar placer, para excitarnos y excitar a nuestra pareja. Con el petting podemos practicar un “juego sexual” que nos recuerde todas esas sensaciones.

La práctica del petting tiene muchas ventajas. Una de las principales es que conseguimos reforzar los lazos afectivos con nuestra pareja. Dejamos de lado el objetivo del coito y nos centramos en el conocimiento de nuestro cuerpo y el de nuestra pareja. Descubrimos con ella las zonas que más nos excitan a cada uno. Podemos masturbarnos mutuamente o ver cómo se masturba nuestra pareja. En general, el petting nos invita a inventar nuevas e ingeniosas formas para excitar a nuestra pareja más allá de las técnicas habituales.

Quizás puedas pensar que practicar el petting cuando tienes una vida sexual más o menos activa no tiene mucho sentido, pero si te pones a recordar la época cuando eras adolescente y conseguías llegar al climax de las formas más insospechadas sin tener que recurrir a la penetración puede que te animes a practicarlo. Piensa en lo excitante que puede resultar saber que puedes conseguir un momento de máximo placer sin tener que recurrir al coito.