Un examen científico sobre la pornografía descubrió que cuando aumenta el uso de la pornografía la tasa de los crímenes sexuales disminuye. La inmensa mayoría de la gente ha visto una película pornográfica, y tienen su opinión creada sobre el asunto. La inmensa mayoría de estas opiniones son negativas.

Ciertas personas declaran que un acceso libre a la pornografía debilita el orden social, y anima a la gente a cometer violaciones u otros crímenes sexuales y agresiones. Y aunque la pornografía no provoque ningún crimen en sí, dicen que contribuye a la degradación de la mujer. Se anima a realizar los actos relatados en los vídeos por los hombres que consumen estos vídeos. Numerosos son los que piensan que el porno debería hasta ser prohibido.

Otros consideran la pornografía como la expresión de fantasías que pueden, al contrario, actuar como un desplazamiento positivo de la agresión sexual. El porno ofrece un medio de satisfacer una necesidad sexual por medio de la masturbación. Sirve de sustituto a actividades peligrosas, nocivas e ilegales.

Ciertas feministas declaran que la pornografía puede incrementar el poder de las mujeres liberando las trabas de la pacatería y otras restricciones sociales.

Pero, ¿qué dicen los datos? Durante años, los numerosos científicos estudiaron la conexión entre la pornografía, los crímenes sexuales y la actitud hacia las mujeres. Y en cada región estudiada, los investigadores descubrieron que cuando la disponibilidad de la pornografía aumentaba, los crímenes sexuales disminuían o no aumentaban.

No es difícil encontrar una muestra de población que haya que estudiar que sea especialmente proclive al consumo de pornografía. Sólo en Estados Unidos se producen 10.000 películas porno cada año. Las ventas de DVD / VÍDEO para adultos se estiman en 4 mil millones de dólares al año. Internet también es una gran fuente de ingresos, con sus millones y millones de adultos visitando regularmente los sitios Web con contenidos pornográfico.

Pero la pornografía no sólo a los hombres. Varias encuestas coinciden en que 9,4 millones de mujeres en los Estados Unidos habían accedido a páginas internet porno el último año.

Para examinar los efectos que este consumo del porno podría tener sobre las sociedades, investigadores expusieron regularmente a gente al porno y posteriormente se midieron ciertas variables como los cambios de actitud o los comportamientos hipotéticos predichos. Interrogaron a agresores sexuales sobre sus costumbres y experiencias en materia de pornografía, y entrevistaron a víctimas de abusos sexuales para evaluar si la pornografía estaba directamente implicada en la agresión. De modo sorprendente, pocos estudios consiguieron encontrar un nexo entre el consumo de pornografía en una sociedad y comportamientos antisociales o crímenes sexuales. Ninguno encontró una relación causal y muy pocos encontraron una correlación positiva.