El vaginismo es un proceso psicofisiológico complejo que impide toda penetración vaginal. El acto sexual se hace imposible ya que el pene no puede entrar a causa de los fuertes dolores que provoca. Los órganos sexuales son normales pero, en cada tentativa de penetración, el orificio vaginal se cierra. Se produce una contracción involuntaria de los músculos vaginales.

En cuanto al examen ginecológico, se hace difícil, incluso imposible, en los órganos sexuales externos. Las piernas se estrechan. El cuerpo se tensa. A pesar de esto, es importante hacer las exploraciones pertinentes, ya que permiten establecer el diagnóstico y confirmar que no hay ninguna anomalía en los órganos sexuales.

La molestia se ve relacionada, en ciertas ocasiones, con una fobia al coito. Pero el vaginismo no es siempre incompatible con la vida sexual de la pareja. Algunas parejas desarrollan una sexualidad de placer sin penetración.

El matrimonio no consumado es definido por la ausencia de penetración vaginal, ya sea a causa de problemas de erección por parte del hombre, o a causa de la aparición del vaginismo de la mujer. El problema jamás es orgánico. De hecho, el término “vaginismo” se reserva para las causas no orgánicas. Se suele denominar vaginismo secundario si la afección sobreviene después de un período de vida sexual sin problemas de penetración.

Hay varias causas que pueden provocar el vaginismo denominado primario y, por lo tanto, diferentes tratamientos.

Uno de los problema es la no integración de la vagina en el esquema corporal femenino. Es cierto que cada vez se da en menor medida, pero aún con cierta frecuencia, nos encontramos con mujeres que conocen mal su cuerpo. Creen que tienen una vagina pequeña y estrecha o piensan que tienen un himeneo escleroso y espeso que obstruye completamente el orificio vaginal. Nunca observaron  con un espejo su vulva o exploraron concienzudamente su vagina.

Ante este tipo de causa, la solución es fácil y sencilla. Una buena información sexual y unas sesiones de sexoterapia permitirán solucionarlo en muy pocos meses.

Pero puede ser un problema ligado a conflictos inconscientes, o a la posibilidad no deseada de enfrentarse a la llegada de un futuro niño etc. En este caso, sólo una psicoterapia analítica o un psicoanálisis permitirán su tratamiento.