No hay manera de abordar el tema de los preliminares si nos ponemos a desnudarnos antes de tiempo. Esto podría ofender e incluso causar la agresividad y el nerviosismo. En este momento, frases como «no cuidas lo suficiente de mí» se interpretarían como «no te preocupas por saber con lo que yo disfruto.» Si quieres poner el tema sobre la mesa, mejor espera el momento adecuado: después de tener sexo o durante un momento tierno.

Regla n° 1: Nunca critiques de forma grosera los métodos de tu pareja con frases del tipo: «No me gusta nada cuando haces eso», ya que puede causar una tensión negativa y su frustración por manazas. La crítica dada de este modo será siempre vista como un ataque. Está haciendo lo que puede y le sueltas una fresca… También evita a toda costa las revelaciones impactantes como «En diez años, nunca hemos tenido un buen polvo»

Regla n° 2: elogia cuando hace las cosas bien: «me encanta cuando me acaricias en este lugar» o “me encanta como haces tal cosa”

Regla n°3: apoyo con gestos dónde quieres que vaya y cómo. Ejemplo: Toma sus manos y guíaselas a tu ritmo y a tu gusto y dile que te encanta cuando lo hace así.

Regla n° 4: ¿Sabes lo que quieres y sabes lo suficiente sobre tu cuerpo y tus preferencias? Eso es fundamental y más importante aún que encontrar una pareja con la que estés cómodo. Los preliminares no corresponden a un conjunto de técnicas o cuellos de botella en el juego de la seducción

Regla n° 5: No te tires al agua demasiado pronto. Muchas parejas accionan en dos etapas. Los Preliminar para complacer a la chica, y luego la penetración para satisfacer al chico. De hecho, si los preliminares se trabajan con gracia y sin tener el objetivo del orgasmo en la cabeza, es más fácil conseguirlo. Y posiblemente, en muchas ocasiones nos encontraremos con que el chico también llegará al orgasmo sin necesidad de que haya penetración vaginal. La solución: mantener la cordura durante los escarceos sexuales y saber medir cuándo el orgasmo es la punta de su nariz.