Hablemos de sexo sin tabúes

La comunicación a menudo peca en la pareja. Es primordial en materia de sexualidad. Es el medio más simple de satisfacer sus esperas y sus necesidades sexuales. Hablar de sexo permite conjurar los tabúes para acceder más fácilmente al orgasmo. Instituir un lenguaje erótico y saber escuchar al otro constituye sin duda la resolución más importante de los problemas en la cama.

Dopamos la libido

La sexualidad está como todo en la relación de pareja, hecha de altibajos. La ansiedad, el cansancio, los bajones de moral, los numerosos azares pueden hacer bajar el termómetro del deseo. Afortunadamente, hay cosas que nos pueden ayudar a mantenernos en forma y mantener nuestra libido: acupuntura, hipnosis, complementos alimentarios y afrodisíacos… Atención, no obstante, no se trata de remedios milagrosos. A veces la causa de la baja libido es más profunda y en este caso, le pedimos consejo a su sexólogo.

En la cama nos soltamos

Fuera el pudor. La mujer sabia que eras en 2011 se volvió la traviesa y brujilla que en el fondo te apetece ser. En lo sucesivo es a ti a quien corresponde tomar cartas en el asunto: música, palabras dulces, caricias, besos, aceites esenciales… Cada detalle cuenta para alegrar sus sentidos y sorprender a tu compañero.

Hacemos sexo en todas partes …

Este año procuraremos romper la rutina encontrando lugares insólitos y más excitantes que la cama conyugal para hacer lo que más nos gusta. Por supuesto, en pleno invierno evitaremos los lugares al aire libre para someter a un test lugares públicos donde la toma de riesgo es limitada: caja de la escalera, ascensor, coche, cine…

Estimularemos su punto G

El punto G no es un mito. Se sitúa dentro de la vagina, a 3-4 cm de su entrada. Para saber si se forma parte del 10 % de mujeres que le alcanza el orgasmo gracias a el, aprenderemos a estimularlo. La única manera es… trabajándolo

Volvemos a visitar al misionero

¿Un poco pasada la postura del misionero? Pues despistamos cambiando los papeles. Ahora tú eres las que te mueves mientras que él es el que se queda quieto. Ahora juega tú con la respiración para expirar cuando él inspira.

Fantaseemos libremente

Constantemente nos sentimos culpables por las fantasías y los sueños eróticos que se hicieron pensando en otro. Esta infidelidad de ficción puede alimentar tu deseo sexual y la excitación y atreverse a cosas muy reales, esta vez con su pareja.