Mantener el deseo sexual en la pareja

Estas son algunas técnicas  huir permanentemente de la monotonía y mantener el deseo vivo en la relación de pareja.

Saber decir que no.

Cuando no tenemos ganas, hay que saber negar las relaciones sexuales. Nada es más frustrante que  fingir, bueno sí, que la otra parte note la  falta de entusiasmo. El otro debe saber respetar, entender que su compañero puede estar preocupado, cansado o indispuesto. De esta manera, la próxima vezla relación será más auténtica y mucho más satisfactoria.

Aprender a echar de menos al otro.

Espaciar las relaciones sexuales es una buena técnica para dejar que se active el deseo. Es facil caer rápidamente en la rutina y la rutina es lo peor que le puede pasar al deseo sexual. Cuando no se vive bajo el mismo techo es facil echar de menos a la otra persona. Cuando ya sí se está viviendo en la misma casa y durmiendo en la misma cama, unas pequeñas treguas pueden ser suficientes para volver a echar en falta los mimos y las caricias, para volver a retomarlos con más intensidad, le pueden venir bien al deseo sexual.

Tener imaginación en la cama.:

Nada es capaz de acabar mejor con la rutina y, de esta manera, mantener viva la llama del deseo que la imaginación a la hora de tener sexo. Probar nuevas cosas, usar juguetes, cambiar de posturas pueden ser algunas acciones que contribuyan a acabar con la monotonía.

Sorprender al otro.

Llevar el otro a un restaurante, pasar un fin de semana fuera de casa, regalarle un ramo de flores sin ningún motivo son técnicas que siempre funcionan para reavivar el deseo. Organizar sorpresas, es un modo de dar placer al otro sin ninguna razón en particular. ¿Para qué esperar a su cumpleaños o a nuestro aniversario ?

Guardar la intimidad personal.

Hay que velar a mantener tu  intimidad. El otro debe aceptar ver, a veces, cerrada la puerta del  baño y comprender esta necesidad de intimidad.

Aceptar un espacio de libertad para el otro.

Cada uno debe airearse fuera de la relación de pareja, tener aficiones, pasiones, encontrar a otras personas. Hay que saber dejar al otro respirar. Las aficiones individuales pueden complementar aquellas que disfurtamos de forma conjunta con nuestra pareja.