En invierno, el sexo calienta más

El sexo en invierno abriga. Puede que en otra época del año también, pero en invierno especialmente. La creencia popular, probablemente, opinaría que la mayoría de las personas prefiere el sexo en verano. Parece lógico. En verano los jóvenes de ambos sexos lucen sus cuerpos ligeros de ropa. Los bronceados propios de esta estación se ajustan más a los cánones actuales de belleza que la palidez de los cuerpos en invierno. Sin embargo, un estudio llevado a cabo por LoveHoney, conocida marca de juguetes eróticos, concluye que las preferencias de la sociedad van en otro camino. Como en muchos otros casos, lo que parece nada tiene que ver con la realidad. El sexo en invierno es preferido por la mayoría de los participantes en el estudio.   El hecho de ver cuerpos desnudos no parece, pues, un estímulo suficiente para aumentar el deseo sexual. Parece que el estímulo visual, por tanto. no puede competir, en este sentido, con el mucho más potente estímulo kinestésico táctil. El roce de los cuerpos en invierno, el calor que proporciona la compañía, el contacto íntimo para protegerse del frío se ha revelado como un potenciador extraordinario de la libido. Parece que la percepción por la belleza en el rostro de otras personas atractivas sexualmente no varía con los cambios climatológicos. Se mantiene constante. Las caras que nos parecen atractivas en verano también nos lo parecen en invierno, y viceversa. En cambio, sí que existe una percepción de mayor belleza en el cuerpo de las personas de otro sexo en invierno que en verano. Paree que el ser humano goza de una mayor predisposición para el sexo en invierno. No es la climatología lo único que se altera con el cambio de estaciones. También lo hace, de forma muy significativa, nuestra percepción de la realidad. Nuestra forma de interpretar el mundo que nos rodea. Nuestra forma de relacionarnos con él. Y el deseo sexual, lógicamente, no puede estar al margen de estos cambios. Los meses de diciembre, enero y febrero, concluye el relevante estudio, son los meses en que estamos más predispuestos a la actividad sexual. El sexo en invierno parece interesarnos más.