DIosa del placer sexual en la mitología egipcia

Hathor no es una diosa cualquiera. Hathor es una deidad especial. En la mitología egipcia, Hathor es la diosa del amor, de la alegría, la danza y las artes musicales, pero, sobre todo, Hathor es la diosa del placer sexual. Es curioso cómo ya los antiguos egipcios relacionaban amor, alegría, arte y placer sexual.

Normalmente, Hathor es representada como una vaca que sujeta con sus cuernos un sol con aura. En algunas ocasiones es representada portando plumas e, incluso, con manchas de estrellas en su pelaje.

Hathor es la hija del dios Ra y  la madre, según algunos relatos también la esposa, de Horus. De hecho, su nombre, Hathor, significa “el templo de Horus”. Hathor y Horus, cuenta la leyenda, vengaron la muerte del dios Osiris, padre del segundo.

Era adorada, especialmente, por ser la diosa que se ocupaba de la obtención del placer sexual de los humanos por lo que, especialmente en la zona de Tebas y sus alrededores, era honrada anualmente con unas suntuosas celebraciones en su honor. En ellas, la alegría, la música, la danza, el erotismo y, por supuesto, también el sexo estaban muy presentes.

El origen de la adoración a Hathor probablemente, provenga del desarrollo de los anteriores cultos a la fertilidad de las mujeres y de las tierras que cobijarían los cultivos. Tradicionalmente, la fertilidad ha sido mitificada en casi todas las culturas. La fertilidad de las mujeres para hacer crecer la dinastía y la fertilidad de las tierras para darles a los primeros alimento y posibilidad de riquezas.

También ha sido frecuente, a lo largo de la Historia, que algunas celebraciones realizadas de forma genérica evolucionasen concretándose en una deidad en concreto. Parece que esto es lo que ha sucedido con la adoración a la fertilidad de los antiguos egipcios hasta que concretaron sus festejos en la diosa Hathor.

Pero la presencia de la diosa Athor no se limitó a la cultura egipcia, los griegos la identificaron Afrodita, ya que al estar asociada a la música y a la danza le asignaban una vinculación especialmente lúdica En su honor, dieron nombre a la ciudad de Afroditópolis.