Todavía no existe un equivalente masculino a la píldora femenina. Los investigadores siguen buscando esa “píldora masculina” que sea un método anticonceptivo eficaz, reversible y que no afecte a la libido de los hombres.

Parte del problema de que todavía no se haya desarrollado dicha píldora reside en la dualidad de los genitales masculinos. En el interior de los testículos podemos encontrar dos tipos de células: las células de Sertoli y las células de Leydig.

Las células de Sertoli ayudan a proteger a las células que producen los espermatozoides (células germinales) de las sustancias tóxicas que se encuentran en la sangre, además de nutrir a los espermatozoides. Por su parte, las células de Leydig son las responsables de la producción de testosterona, la hormona masculina responsable de los caracteres sexuales secundarios (vello, tono de voz…) y de la libido. La complicación reside en que al tratar de bloquear mediante hormonas la producción de espermatozoides, la libido se ve afectada. Por eso, las primeras pruebas de la píldora masculina consistían en reemplazar la testosterona mediante alguna inyección o implante. También se han probado algunos compuestos con respecto a la reversibilidad que han tenido diferentes grados de eficacia.

Para superar todos estos problemas, un equipo dirigido por el doctor James Bradner, trabajó sobre una serie de proteínas (BRDT) implicadas directamente en la maduración de los espermatozoides. En anteriores investigaciones con ratones que carecían de la BRDT se comprobó que estos eran estériles por lo que la investigaciones se encaminaron con la idea de inhibir estas proteínas.

De este modo, desarrollaron la molécula JQ1 capaz de bloquear la BRDT y con ello el proceso de maduración de los espermatozoides. Se probó durante seis semanas con 10 ratones macho y se comprobó que no afectaba a su actividad sexual. Sólo se produjo una reducción en el tamaño de los testículos. Después de interrumpir el tratamiento, los ratones volvían a sus niveles de fecundidad normales, entre los tres y siete meses posteriores, y no se apreció ningún efecto secundario ni en ellos ni en sus descendientes.

Gracias a estos resultados, el equipo del doctor Bradner se encuentra esperanzado con encontrar una píldora masculina oral y reversible. El siguiente paso es probarlo en primates y después en el hombre, aunque no sabemos si alguno se prestará a probarla sabiendo que se le van reducir los testículos.