Sufrimos de algún tipo de problema sexual cuando nuestra sexualidad se ve acomplejada, preocupada o nos hace sufrir. Dependiendo de cómo nos enfrentemos a determinadas situaciones, estas pueden suponer un problema para algunas personas, pero lo contrario para otras. En el caso de parejas, que comparten esas mismas situaciones, no es lo mismo para uno que para el otro.

En muchos casos, también hacemos un problema de algo que no lo es. Sólo debemos reflexionar sobre ello y solicitar la información adecuada para que el problema no se vuelva a repetir.

– Cuando nos adelantamos al problema. Hay emociones que nos produce una respuesta física muy desagradable cuando nos tenemos que enfrentar a diversas situaciones. Debido al cansancio o el estrés, un hombre puede tener problemas para mantener una erección, pero si le hacemos sentirse igual en cada relación sexual, se acabará enfrentando al sexo con ansiedad provocando de nuevo otra falta de erección. Muchas mujeres creen que la penetración es dolorosa sólo porque se lo han comentado o lo han visto en alguna película, lo que les lleva inconscientemente a contraer los músculos de la zona pélvica consiguiendo que esa penetración sea dolorosa. En los dos casos el problema se da porque provocamos que nuestro cuerpo reaccione antes de que se produzca el problema.

– Conflictos pasajeros. Muchas veces el estrés, la fatiga o los efectos de determinados medicamentos pueden hacer que tengamos ciertos problemas sexuales. Es normal y están derivados de ese contexto en el que le cuerpo está más preocupado por mantener la salud que en aumentar su respuesta sexual.

– Las falsas creencias. En lo que se refiere al sexo, tenemos nuestras propias creencias de lo que es, o no, “normal” y todo lo que se salga de esa norma puede generarnos un conflicto. También le damos importancia a situaciones normales y que no tienen mayores consecuencias como la dificultad para excitarse cuando nos encontramos cansados o tener sequedad vaginal en determinados días del periodo menstrual.

– Cuando no es un verdadero problema. Hay muchas personas que acuden a sesiones  de terapia animadas por amigo o por el entorno, pero en realidad, no creen que les ocurra nada. Sin embargo, tanto la forma de excitarse, como el nivel de deseo o las expectativas en las relaciones sexuales no les hacen vivir su sexualidad de una forma feliz y sin preocupaciones. Es común en parejas que tienen diferentes niveles de deseo o mujeres que no consiguen el orgasmo en todas sus relaciones sexuales. En este caso, deben trabajar esos aspectos de su sexualidad para conseguir sentirse a gusto.