Mitos equivocados en las mujeres

En el anterior post hablamos sobre algunos mitos sexuales masculinos. Sobre creencias que la sociedad asume como ciertas sobre la sexualidad masculina, pero que no lo son. Por supuesto que las mujeres también cuentan con su particular colección de mitos sexuales. Hoy voy a hablar de algunos de ellos.   ¿El himen se rompe al perder la virginidad? El primero de los mitos. El himen es un tejido que cubre parcialmente la entrada de la vagina. Su función es la de evitar la entrada de microorganismos que provoquen infecciones, especialmente durante la niñez. El himen cuenta con un orificio por el que sale la menstruación. El himen es un tejido elástico. Sin embargo, algunas prácticas deportivas, el uso de tampones o, simplemente, una postura agresiva, pueden acabar desgarrándolo. En estos casos, por supuesto, su pérdida no tiene que ver con la pérdida de la virginidad. Aunque no es lo usual, en ocasiones ocurre lo contrario. El himen puede tener un tejido tan elástico que no se rompa, a pesar de haber sido penetrado por un pene. Himen y virginidad no tienen por qué ir relacionados.   ¿Pueden eyacular las mujeres? Otra de los mitos arraigadss en la sociedad es la de que las mujeres no pueden eyacular. Cuando esto sucede, basta con pensar que se trata de orina o de un exceso de lubricación. Pues bien. Algunas mujeres sí pueden eyacular. Y por eyacular entendemos expulsar, a través del órgano sexual, líquidos durante el orgasmo, de la misma forma que sucede con la eyaculación masculina. Son las glándulas parauretrales las que segregan un fluido alcalino que algunas mujeres expelen en el momento del orgasmo, de forma similar a la eyaculación masculina. Las contracciones que experimenta la pelvis durante el orgasmo son las que activan el mecanismo de liberación del fluido. Si bien no se trata de algo generalizado, sí que algunas mujeres pueden eyacular con el orgasmo.   ¿La menopausia es el fin de la vida sexual ? Éste es un mito totalmente equivocad. La menopausia es el fin de la vida reproductiva de una mujer. En ningún caso supone el fin del deseo o del placer sexual. Los ovarios continúan fabricando iguales niveles de testosterona que antes de producirse la última regla. La testosterona es la hormona más directamente relacionada con el deseo sexual y su fabricación permanece inalterable. Bien es cierto que los niveles de fabricación de estrógenos son menores, pero esto es así para evitar la ovulación y no guarda ninguna relación con el deseo sexual. El hecho de que algunas mujeres decidan poner fin a su prácticas sexuales una vez alcanzada la menopausia debe responder más a una mala relación emocional o a un modelo sexual basado en el machismo que a una mayor o menor fabricación de hormonas.