Cada vez más parejas no quieren sexo

Cada vez de forma más frecuente se hacen públicos los testimonios de parejas que dicen no basar su felicidad en el sexo. Si bien para determinadas personas el sexo es una parte básica de la relación de pareja, hay otro tipo de personas que no precisan el sexo para conseguir la felicidad. No hablo de puritanos reprimidos sino de personas que, por libre elección, deciden limitar el sexo.

Un estudio de Denise Donnelly, profesora de sociología en la Universidad de Georgia, en un trabajo de investigación sobre matrimonios asexuados estima que, aproximadamente, el 15% de las parejas casadas en Estados Unidos no han mantenido relaciones sexuales en los últimos seis meses. En algunos casos, el periodo llega hasta el año.

Esto no supone ningún problema para una pareja cuando la necesidad de sexo es algo innecesario para ambos. El problema real podría surgir cuando es sólo una parte de la pareja la que carece de esta necesidad, mientras que la otra parte sí precisa de sexo para llevar una vida plena. Es inevitable que, en estas situaciones, el resultado final sea la infidelidad. Incluso la infidelidad inducida y consentida por la parte menos activa de la pareja.

La pregunta que nos formulamos sobre este tema es si, de verdad, es posible mantener una relación feliz de pareja con poco sexo. Aunque no es evidente, la respuesta es bastante sencilla: como en otros ámbitos de la convivencia, si es algo común, decidido entre ambos, y, realmente, responde a una necesidad compartida, parece que no sólo no es un problema sino que puede afianzar la relación y la confianza entre los miembros de la pareja. Sin embargo, cuando ambas partes no están en la misma situación y la falta de sexo responde únicamente a las necesidades de una parte de la pareja, puede ser un importante problema.

La comunicación y el diálogo, una vez más, resultan imprescindibles para encontrar el camino común y el acercamiento entre necesidades que podrían ser totalmente contrarias. Una relación de pareja sin sexo podría proporcionar felicidad, por supuesto, si eso es lo que ambos desean y puedo ser un tormento si uno de los dos no está de acuerdo con ello.