La crisis influye en la calidad de nuestras relaciones sexuales

Según un estudio del departamento  de Sociología de la South Bank University de Londres en tiempos de crisis económica, las personas sufren un cambio en sus hábitos y comportamientos sexuales por el cual se vuelven más conservadores en sus prácticas sexuales. Jeffrey Weeks, profesor de la prestigiosa Universidad, aseguró que ante situaciones de inestabilidad económica las personas buscan seguridad en su vida cotidiana.

Es ahí cuando las posturas sexuales más comunes y populares vuelven a ser las que más practicamos. En épocas de esplendor económico pasa todo lo contrario. La relajación de la vida cotidiana hace que en cuestión de sexo busquemos cosas más arriesgadas. Nuestra mente se abre a la creatividad en cuestión de sexo, somos mucho más innovadores y valientes en determinadas prácticas sexuales y sobre todo, somos más permisivos con el entorno que nos rodea y no juzgamos tanto los hábitos y  practicas de los que nos rodean.

Uno de los temores de este sociólogo es que, a causa de la crisis, suframos una involución en la apertura de mentalidades que frene la ganancia de libertades que en los últimos años se ha venido registrando en Europa y, por consiguiente, un retroceso en derechos civiles fundamentales. Jeffrey Weeks opina que en los últimos tiempos se han aceptado como algo cotidiano otros modelos de familia distintos a los que la religión ha defendido como única unión sexual legítima entre seres humanos.

Para el sociólogo, el mayor enemigo de una sexualidad sana y libre es el moralismo,  ya que este no se basa en el respeto mutuo, sino que se basa en si unos pocos aprueban los actos que se practican o por el contrario los reprueban. Según Weeks, supone un gran error educar en una sexualidad de negación y tabúes. También afirma que cuanto mas se adoctrina sobre algo más se invita a las personas a rebelarse.

Por último, afirma que siempre, el adoctrinamiento religioso y político que marcan lo que está bien o mal y que tanto daño han hecho a generaciones anteriores, va en detrimento de la libertad de elección de las personas y ,por tanto, es un retroceso para las sociedades.