La asexualidad es una orientación sexual más

Mientras que vivimos en una sociedad repleta de reclamos sexuales, donde el sexo es el rey indiscutible, también existen hombres y mujeres sin ningún interés en el sexo. Para ellos, la asexualidad no es una opción sino una orientación sexual, de la misma manera que son orientaciones sexuales la heterosexualidad, la homosexualidad o la bisexualidad.

La asexualidad se define por la ausencia de deseo sexual. Es importante diferenciar la abstinencia sexual de la asexualidad. Mientras que el primer término se refiere a una decisión personal, la asexualidad es una forma de ser que no podemos elegir. No se puede hacer nada por evitarlo. Es lo que se siente. En todo el mundo, aproximadamente un 1% de la población es asexual.

Existen personas que nunca han tenido una atracción sexual hacia otra persona. El escaso sexo que han tenido en su vida ha sido el resultado de la presión de sus compañeros y, en definitiva, de la sociedad en general, en lugar de un deseo genuino o un impulso poderoso, tal y como sucede en las personas con una orientación sexual activa. Es habitual que se formen parejas entre personas asexuales. La relación afectiva, por supuesto, puede llegar a ser tan completa como cualquier otra. La ausencia de sexo es su orientación sexual común y puede llegar a ser tan gratificante como cualquier otra. La ausencia de sexo no implica, en absoluto, ausencia de atracción romántica o la necesidad de compartir experiencias vitales con una persona con la que recibir y a la que dar cariño.

Como en cualquier otro sector minoritario, la sociedad no es amable ni suele mostrar un mínimo de  comprensión por estas personas. Si algo comparten los asexuales, además de la falta de deseo sexual, es el miedo a lo que otras personas puedan pensar de ellos. En una sociedad donde el sexo está en todas partes, tener deseo sexual puede convertirse rápidamente en un complejo real. Resulta inevitable la sensación de ser diferente, de no pertenecer a la norma, de ser «raro» o, incluso, de tener un problema. Especialmente cuando el entorno no ayuda en absoluto. Todavía es difícil para un asexual asumir abiertamente lo que es.