Himen y virginidad no tienen por qué estar relacionados

La pérdida de la virginidad para una mujer, generalmente, conlleva la rotura del himen. Al ser penetrada la vagina por primera vez, el himen, que es una delgada membrana que se sitúa entre la vulva y el conducto vaginal, se rompe. Lo normal es que se sangre un poco como consecuencia de la rotura de tejidos. El himen deja de tener sentido cuando comienza la vida sexual activa de una mujer. La función del himen es impedir la entrada de bacterias a la vagina durante la niñez y la pubertad.

La curiosidad de un adolescente respecto a su cuerpo no tiene límites, especialmente si la información en una materia concreta no es todo lo clara que debería ser. El himen es el gran desconocido de los adolescentes. Casi todos saben de su existencia pero son pocos los que conocen algo más acerca de él. Es normal que un joven se pregunte sobre qué es el himen y para qué sirve.

En realidad, al margen de la función biológica, la importancia que se le da al himen tiene que ver más con la realidad cultural y social que con otra cosa. Aún, determinadas sociedades asocian la ausencia de himen con la pérdida de la virginidad femenina y penalizan socialmente este extremo. Efectivamente, si la mujer llega a su primera penetración con el himen intacto, lo más probable es que, al contacto con el pene, éste se rompa originando una pequeña pérdida de sangre. Pero son es esa la única posibilidad ni siquiera la más probable. También es posible no haber mantenido ningún tipo de encuentro sexual y no llegar a la primera relación sexual son himen. La práctica deportiva o, incluso, algún movimiento brusco, puede haberlo roto sin necesidad de haber conocido varón.

También resulta frecuente que se relacione la ruptura del himen con el dolor. Sin embargo, el dolor, en caso de existir, no está relacionado con la rotura del himen, ya que éste carece de terminaciones nerviosas, y sí con la inexperiencia en materia sexual. Casi siempre, el dolor viene por no haber conseguido una lubricación adecuada para la penetración o por un exceso de ímpetu en la misma.