Los preliminares son parte del sexo

Aunque a algunos todavía les cuesta trabajo asumirlo, los preliminares son una parte imprescindible de cualquier relación sexual.  Pero no estamos ante una cuestión puramente estética. Se trata de una necesidad del organismo antes de practicar sexo. Estamos ante una necesidad tanto a nivel físico como a nivel psicológico. Físicamente se trata de excitar el cuerpo y prepararlo para el acto sexual y psicológicamente es una camino de transición hacia la confianza en nuestros compañeros de juegos.  Son muchas las actividades que se pueden poner en marcha para comenzar una relación sexual. Las posibilidades para llevar a cabo unos buenos preliminares son infinitas. Desde los masajes eróticos hasta las caricias pasando por un amplio repertorio de besos variados. Estas diferentes ideas de preliminares actúan con más posibilidades de éxito sobre las zonas erógenas de los compañeros.

Resulta muy útil, para poner en marcha cualquier tipo de acciones preliminares,  saber  reconocer con diligencia las zonas erógenas, es decir, aquellos lugares abundantes en terminaciones nerviosas. Tanto en los hombres como en las mujeres, las principales zonas erógenas son los órganos genitales. Pero otras partes del cuerpo más discretas se revelan también como unas zonas erógenas muy poderosas.

Los pezones, son una zona erógena muy recomendable, tanto en hombres como en mujeres. El cuello es una zona que nunca falla cuando de subir la temperatura del momento se trata. También funciona tanto para mujeres como pare hombres. Otro lugar con el que se acierta seguro, tanto con ellos como con ellas, son las orejas.

Crear un ambiente sensual también puede ser una buena idea para entrar en situación. Aceites perfumados, música, velas, pueden crear un clima que estimule la relación sexual y la haga más placentera. Para excitar a tu pareja, puede resultar ideal la mezcla de un ambiente sensual con una colección de las mejores caricias. Tomarse su tiempo también ayuda. Las prisas, en este caso, ayudan poco.

Zonas erógenas bien identificadas. Un ambiente que destile sensualidad. Caricias  por cada parte del cuerpo. y, sobre todo, tiempo. Mucho tiempo. Calma. Ninguna prisa. Sin duda, estamos ante una combinación perfecta que puede acular tanta tensión sexual que no tenga más remedio que resolverse de la mejor de las maneras.