Erika Lust, directora de porno para mujeres

Erika Lust  es una politóloga sueca, afincada en Barcelona desde el año 2000, que ha revolucionado el mundo de la pornografía convencional. Como cuando descubrió el porno como espectadora no se sintió atraída por lo que vio, decidió cambiar el género por completo. Ahora dirige cine porno para mujeres. Y, además, lo hace con gran éxito. Contra todo pronóstico, con éxito entre hombres y mujeres. Cuenta que el porno que ella descubrió era cine porno hecho por hombres para hombres. Su pornografía es cine porno para mujeres y hombres hecho por mujeres.

La industria pornográfica no la acogió con los brazos abiertos ni mucho menos. Al fin y al cabo, reconocer su éxito suponía asumir que, desde siempre, el porno había dejado un vacío que ellos, bien no habían sabido percibir, bien no habían sabido cubrir. El cine porno para mujeres, efectivamente, no había tenido nunca presencia en la industria pornográfica tradicional. Junto Pablo Dobner, su socio y pareja sentimental, Erika Lust se decidió a montar «Lust Films» en una arriesgada apuesta empresarial. Contra todo pronóstico, no sólo les ha sonreído  el éxito con su apuesta cinematográfica sino que, además, han llegado a producir, por ejemplo, la que es la primera revista gratuita de sexualidad y salud de España, se ocupan de desarrollar contenidos para Internet y dispositivos móviles, o producen cuentos eróticos en formato audio para un fabricante de juguetes eróticos escandinavo.

Su primera producción de cine porno para mujeres era un corto que recogía todos los principios sobre el género en los que Lust siempre ha creído. Buen guión, estilismo cuidado, música de calidad y fotografía muy profesional. Se contabilizaron más de un millón de descargas. Explican que están convencidos de que a nadie le interesa una película porno para mujeres o para hombres de 3 horas de duración. En cambio, sí pequeñas historias entrelazadas con argumentos y realizaciones interesantes que engloben sexo elegante pero explícito. A la directora le gusta hablar de sus obras como «piezas de ficción donde la cámara no se apaga cuando empieza el sexo». La definición, desde luego, es brillante. El resultado que se puede apreciar en la pantalla, también lo es.