Orgía de participación masiva

Tener sexo con varias personas a la vez. Participar en una orgía. ¿Quién no ha tenido alguna vez esa fantasía? El 10% de los hombres han tenido sexo con, al menos, dos personas al mismo tiempo. El porcentaje de las mujeres que confiesa haber participado en algún tipo de orgía sexual con varias personas es algo menor que el de hombres, sin embargo, esto puede tener más que ver con la falta de sinceridad en la respuesta que con la realidad.

No cabe duda de que el sexo con  varias personas permite aumentar las posibles combinaciones.  Ya un grupo simple de dos hombres y una mujer ofrece un gran número de variantes.  Por ejemplo, la mujer puede situarse a cuatro patas sobre la cama siendo penetrada por un hombre detrás de ella mientras ella le realiza una felación al otro. Por supuesto, en este tipo de combinación con dos hombres y una mujer, la doble penetración puede considerarse la aspiración máxima. 

Otra de las combinaciones posibles puede ser la formada por dos hombres y una mujer. El juego lésbico es fundamental en este tipo de orgías a tres. La estimulación oral del clítoris entre ambas mujeres formando un 69 mientras una de ellas es penetrada por el barón, ora vaginal, ora analmente, es sólo una de las posibilidades. La realización de un misionero clásico entre el hombre y una mujer mientras la otra mujer succiona la vagina de la otra mujer puede ser otra divertida postura.

Sin embargo, un trío es sólo una orgía con el mínimo número de personas posibles. Desde esta formación básica se puede crecer en participantes de ambos sexos tanto como se desee. A mayor número de componentes, mayor número de opciones habrá disponibles.

Sólo hay una condición básica, al margen de las imprescindibles medidas básicas de higiene, para la participación activa dentro de una orgía.  Se trata de dejarse los prejuicios y los miedos fuera de la habitación. El éxito de este tipo de encuentros sexuales depende, fundamentalmente, del grado de desinhibición que cada uno de los participantes sea capaz de alcanzar. La experiencia, en este sentido, juega un papel básico.