El consumo excesivo de porno afecta a la memoria

El porno afecta a nuestra memoria. Los investigadores creen estar en el camino que explicaría la razón por la que algunos aficionados frecuentes a la pornografía en general cometen errores en sus ámbitos profesionales, tienen problemas de sueño o experimentan dificultades en sus relaciones personales. Parece que todo esto tiene algún tipo de relación con la memoria. En efecto, parece que hay alguna conexión entre el lugar del cerebro donde residen  las habilidades relacionadas con la memoria y el porno.

Los estudios llevados a cabo por un equipo de investigadores alemanes, en primer lugar, trataban de analizar el impacto de la pornografía en la memoria. Parece que los resultados llevan a pensar que consumir porno en exceso puede llegar a interferir con la memoria de trabajo, que es la responsable de procesar y mantener la información con la que nos manejamos en el corto plazo. Precisamente, esta memoria de trabajo  es la que utilizamos en la vida cotidiana, ya que nos ayuda a pensar, a  comprender, a tomar decisiones y a la resolución de problemas.

El equipo de investigación seleccionó un pequeño grupo de 28 voluntarios. Todos eran hombres, confesaban ser heterosexuales y contaban una edad media de 26 años. Se les propuso que observaran una serie de imágenes en la pantalla de un ordenador. Algunas de las imágenes eran pornográficas y otras, en cambio, carecían de cualquier tipo de connotación sexual. Estas últimas incluían imágenes de personas en situaciones habituales de la vida cotidiana como. Se trataba de gente riendo, haciendo deporte o paseando. Para cada una de las imágenes, los individuos objeto del estudio tenían que indicar si la foto era idéntica a una de las cuatro imágenes anteriormente expuestas o no.

El resultado parece significativo. Los voluntarios cometieron bastantes más errores cuando las visionadas eran  imágenes pornográficas. Los aciertos llegaron a un 67% de los casos, sin embargo, las respuestas correctas fueron un 80% cuando las fotos no contaban con ninguna connotación sexual. La diferencia no es absolutamente concluyente  y los investigadores ya están trabajando en otro estudio que busca profundizar en la investigación aún más. Sin embargo, este estudio parece esbozar que las imágenes pornográficas se asocian a las zonas del cerebro implicadas en la emoción, la excitación y la capacidad de atención, lo que supone un avance importante en el conocimiento de nuestro cerebro.