Sexo sin penetración

El sexo sin penetración puede ser una experiencia única. Para que el sexo sea placentero no es necesaria la penetración. La anatomía humana está plagada de posibilidades para disfrutar y hacer disfrutar plenamente sin necesidad de que exista penetración. Por supuesto, no estamos haciendo un alegato a favor del sexo sin penetración o en contra del coito tradicional, ni mucho menos. Simplemente estamos acercándonos a otras formas de placer sexual que no incluyen la penetración propiamente dicha.

El clítoris es un regalo. Es el único órgano humano diseñado, exclusivamente, para generar placer. Perderse durante un rato largo a investigar su funcionamiento puede ser una fuente de placer inagotable. El sexo sin penetración, con un buen manejo del clítoris, para la mujer no supondrá ningún trastorno. De hecho, la mayoría de las mujeres sólo son capaces de llegar al orgasmo a través de la estimulación del clítoris.

los pechos de una mujer, además de un privilegio para la vista y el tacto principalmente, están plagados de terminaciones nerviosas que los hacen muy sensibles. Los pezones y las aureolas lo son de forma muy especial. Recrearse con la lengua, con l¡suaves caricias con las manos o, incluso, con suaves roces con el pene, puede llegar a suponer el absoluto éxtasis.

En la entrada de la vagina están todas las zonas con mayor capacidad de estimulación. un buen repaso suave con las yemas de los dedos seguido del roce paciente de una lengua húmeda puede llevar  a la más fiera a las situaciones más placenteras.

El pene muestra una absoluta disponibilidad a ser acariciado con manos y boca. Sus reacciones ante semejantes muestras de cariño no se harán esperar y se hará visible su agradecimiento en seguida. El escroto y los testículos también suelen mostrarse  muy receptivos ante las muestras de cariño desmedido.  

El roce entre los órganos sexuales masculinos y femeninos, sin ánimo de penetración, incluso, es una de las peácticas sexuales más excitantes que existen tanto para ellos como para ellas. Masturbar el clítoris con el glande o acariciar la bolsa escrotal con la vagina son una forma de contacto sexual que no incluye la penetración pero que resultan altamente gratificantes.