Multiorgasmo

El multiorgasmo es la capacidad para conseguir varios orgasmos de forma consecutiva. Muchas mujeres son capaces de ello pero son muy pocos los hombres que lo consiguen. En aquellas personas que lo consiguen, el segundo orgasmo y posteriores son de una intensidad mayor al primero. El multiorgasmo suele ser muy apreciado por aquellas personas que pueden disfrutar él.

Sí resulta común el relato de hombres que, en su pubertad, han conseguido disfrutar, mediante la masturbación, de varios orgasmos sin llegar a producirse la eyaculación. Al no existir eyaculación no existe periodo refractario, lo que les permite alcanzar un orgasmo después de haber conseguido el primero. Esta capacidad, casi siempre, desaparece en los hombres cuando se ha producido la primera eyaculación y el periodo refractario hace su aparición.

Las mujeres, al igual que los hombres, pueden tener esta capacidad durante la pubertad pero, a diferencia de los hombres, una vez alcanzan la madurez sexual no tiene por qué desaparecer. La ausencia de periodo refractario en el caso de las mujeres les hace posible la multiorgasmia.

La Universidad Rutgers, en el año 1995, documentó en un estudio científico, multiorgasmos naturales, tras la eyaculación, en un adulto. En este caso, parece que se produjeron 6 orgasmos con eyaculación en un periodo de tiempo de 36 minutos. Aparentemente, no existió periodo refractario tras ninguno de los 6 orgasmos, lo que abre la puerta a la posibilidad de que en un varón entrenado pudiera reducirse o, incluso, eliminarse por completo el periodo refractario en la edad adulta.

Algunas técnicas pueden llegar a lograr el objetivo de la eliminación del periodo refractario, pero pueden resultar peligrosas. Una de ellas consiste en presionar el perineo, entre el escroto y el ano, justo antes del momento de la eyaculación. Parece que  de esta manera se puede evitar la eyaculación. El problema viene porque el semen es redirigido a la vejiga urinaria, el lugar de al exterior, lo que puede llegar a causar importantes infecciones para nada recomendables.

Otras técnicas tienen que ver más con la capacidad psicológica del individuo para concentrarse y obtener el nivel de relajación suficiente para conseguir evitar la eyaculación. Aunque se ha escrito mucho sobre esto, no hay estudios científicos que avalen estas teorías.