Posturas sexuales menos usuales

No es que el ser humano piense constantemente en el sexo sino que el ser humano es sexo. De un tiempo a esta parte, parece que el individuo como parte de una sociedad está aceptando que la imaginación a la hora de practicar sexo no debe tener límites y que eso lleva a fuentes de placer que en otros contextos podrían resultar inimaginables. Según las personas se van desinhibiendo su imaginación se hace más grande. A la hora de practicar sexo, lo único que hay que tener en cuenta siempre es que todas las personas que intervienen lo estén pasando igual de bien y estén de acuerdo en todo lo que se está practicando.

Si una pareja es conservadora y es feliz siéndolo pues hace bien. Pero también hay parejas que tienen otras inquietudes, que cuando piensan en sexo se despiertan sus instintos más salvajes y primarios. Existen una serie de posturas para estos aventureros del sexo que no son las posturas comunes. os vamos a detallar algunas de ellas.

La postura del tigre es parecida a la del misionero pero la mujer levanta las piernas y el hombre las sujeta o bien ella apoya las piernas en sus hombros. Esta postura hará que la penetración sea lo más profunda posible. Y el placer mayor.

En la postura denominada «la salvaje» la chica está en la postura del perrito y él la penetra desde atrás introduciendo su pene en la vagina de ella. Esta postura es muy excitante pasa el hombre y si ella colabora moviendo las caderas ambos disfrutarán a lo bestia.

La posición flor de loto proviene del yoga. El hombre en la postura de la flor de loto, es decir, con las piernas cruzadas, mientras ella se sienta encima de él. En esta postura es ella la que lleva las riendas.

La postura del escorpión es un poco complicada. El hombre debe estar tumbado boca arriba  y ella se sienta encima de espaldas y, una vez ha introducido el pene en su vagina, se tumba hacia atrás hasta recostar su espalda en el torso de él. Debe ser el movimiento de las caderas del hombre el que haga que ambos lleguen al orgasmo.