La frecuencia sexual ideal no existe

¿Cual es la frecuencia sexual ideal? ¿Existe una respuesta única o depende de cada persona o, incluso, de cada pareja? ¿La frecuencia sexual óptima para un individuo debe ser la misma durante toda su vidas sexual o, por el contrario, puede variar según va teniendo diferentes vivencias? ¿A mayor juventud mayor frecuencia sexual o es al contrario?

Sólo existe una respuesta para todas estas preguntas. depende. Depende de  multitud de parámetros. Depende de las circunstancias, depende de la persona, depende de la pareja, depende de la situación afectiva. En fin, depende de múltiples variables que hacen que no exista una respuesta sencilla y universal. En realidad cada uno debe encontrar sus propias respuestas basándose en sus propias circunstancias. La frecuencia sexual óptima es la que a uno le hace sentirse plenamente desarrollado sexualmente.

Es un hecho que la frecuencia sexual no debe ser un reflejo de las estadísticas o de los estudios que, periódicamente realizan prestigiosas marcas fabricantes de preservativos o juguetes sexuales. La frecuencia sexual de un individuo debe ser la que entre él y su pareja determinen. La que haga que ambos se sientan plenamente realizados en materia sexual.

No existe una frecuencia sexual que puede determinarse como «normal». Al menos, no hay una frecuencia estándar a la que podamos dar el rol de normalidad. la normalidad debe establecerse en base a las necesidades propias y las de nuestra pareja, en caso de mantener una relación estable. Encontrar el punto que no genere conflictos entre ambos es el punto ideal.

El conflicto en pareja respecto a la frecuencia sexual suele originarse porque una de las partes reclama una mayor frecuencia y, sin embargo, la otra parte no está dispuesta a propiciarla. La mejor forma de hacerse fuerte en esta reclamación no consiste en insistir uy¡una y otra vez sino en trabajar para que el deseo y las ganas de avivar la frecuencia sexual resurjan en la otra parte. A menudo, este tipo de estrategias son las más efectivas para recuperar la atracción sexual y alcanzar la frecuencia con la que ambas partes se sientan lo suficientemente cómodos.