¿Qué sucede dentro de una mujer durante el orgasmo?

Cuando  llegamos al clímax del placer sexual, decimos que hemos alcanzado el orgasmo. En el caso del varón, en la mayoría de los casos siempre coinciden orgasmo y eyaculación. En el caso de las mujeres, lo normal es que no haya eyaculación como tal pero, en ocasiones, sucede. Pero ¿qué es lo que le pasa al cuerpo de una mujer durante un orgasmo?

Tras una fase de excitación sexual, más o menos larga, la mujer suele llegar al orgasmo, al sumun de la relación sexual. Apenas si le dura unos pocos segundos, pero en este breve intervalo de tiempo se suceden contracciones que recorren todos y cada uno de los músculos del cuerpo y que, además, generan el placer más intenso que puede llegar a experimentar una persona. A semejante revolución muscular le prosigue un periodo relajación que invita al reposo y en el que reina una increíble sensación de satisfacción interna.

Desde un punto de vista más prosaico, un orgasmo no es más que el resultado que subyace de la suma de una multitud de mecanismos físicos y químicos que el organismo de una mujer tiene a bien poner en marcha.

La sangre, con el exceso de excitación, comienza a hacer su recorrido por el cuerpo. Rápidamente acude a la zona pélvica y a los pezones que, contentos de recibirla, se hinchan para mostrar toda su prominencia. También realiza su recorrido por la vagina que, al recibir la sangre se contrae para sujetar bien el pene. La respiración acelera su ritmo, sube el ritmo cardíaco, se aceleran las pulsaciones. Los cientos de miles de terminaciones nerviosas que cohabitan instaladas en la pelvis, genitales, glúteos y muslos provocan como nunca un increíble mundo de involuntarias contracciones. El orgasmo ha llegado.

Cada 8 segundos, el ano, la vagina y el útero se contraen de forma incontrolable. Este suceso puede llegar a repetirse hasta en 10 ocasiones durante un orgasmo. Varios músculos como, por ejemplo, los gemelos y los glúteos les acompañan en un mundo fantástico de contracciones involuntarias.

El cerebro también contribuye con su singular aportación al orgasmo. Las áreas del cerebro que controlan los miedos y las emociones se desconectan automáticamente durante el orgasmo de una mujer. En realidad, el organismo completo de una mujer se coordina para que todo acabe de la mejor manera posible.