Orientación sexual

La orientación sexual de un individuo describe un modo permanente de atracción, ya sea romántica, emocional, sexual, o una combinación de todas, hacia el sexo opuesto, el mismo sexo o, incluso, hacia ambos sexos. Estas atracciones se nombran, generalmente, como heterosexualidad, en el caso de atracción por personas de diferente sexo, homosexualidad, en el caso de personas del mismo sexo, y bisexualidad, en el caso de atracción por ambos sexos. La asexualidad, es decir, la falta de atracción sexual hacia otras personas es, en algunas ocasiones, identificada como la cuarta orientación sexual.

Estas categorías responden a los aspectos de la naturaleza más matizados de la identidad sexual de una persona. Según la Asociación Americana de Psicología, la orientación sexual no tiene que ver, únicamente, con la atracción sexual sino que también se refiere a un sentido de identidad personal y social basada en esta atracción, a los comportamientos que rutinariamente  la expresan, así como a la pertenencia a una comunidad de personas que la comparten. La suma de todos estos conceptos son los que explican la sexualidad de una persona en toda su magnitud.

Se debe tener en cuenta que una persona puede definirse por una determinada orientación sexual sin que su comportamiento sentimental o sexual actúe de acuerdo con esta elección. Por ejemplo, muchas personas se dedican a relaciones con personas de ambos sexos en diversos grados y no por eso se definen a sí mismos como bisexuales, sino que prefieren hacerlo como heterosexuales u homosexuales.

La orientación sexual de un individuo  es algo que no es definitivo e inmutable a lo largo de la vida de una persona. De hecho, en muchos casos, la condición sexual puede cambiar con el tiempo. A este fenómeno se le conoce como «fluidez sexual». Existen multitud de estudios que demuestran que el tránsito de una sexualidad a otra, a lo largo de la vida de una persona, es algo bastante frecuente.

En el Preámbulo de los Principios de Yogyakarta, documento sobre el derecho internacional de los derechos humanos, la orientación sexual se entiende como una referencia a la capacidad de cada uno de sentir una profunda atracción emocional por otra persona.