Sexo anal

El sexo anal es uno de los tabúes más destacados en lo que a sexo se refiere. El sexo, en general, es un entorno perfecto para los prejuicios de todo tipo. Es evidente que no existe nada con una capacidad mayor de atracción para el ser humano como el sexo, pero, si tenemos que rescatar una práctica especialmente tabú dentro del sexo, sin duda, ésta es el sexo anal.

En realidad, el sexo anal es algo que no deja a nadie indiferente. Suele suceder que el sexo anal divide a la sociedad en dos. Aquellos a los que les fascina y aquellos a los que les parece una tortura absoluta. Lo que sí es cierto es que nadie se muestra indiferente ante el sexo anal. Los mayores prejuicios suelen venir de la relación que, intuitivamente, solemos llegar a hacer entre la sodomía y el dolor, por un lado, y por la idea de que es algo sucio o inapropiado que, especialmente las religiones, determinados sectores de poder se han ido  encargando de ir extendiendo.

Lo que resulta innegable es que el ano es una zona con una gran cantidad de terminaciones nerviosas. Esta circunstancia hace que cualquier estímulo en esa parte llegue a resultar altamente gratificante. Por contra, tenemos que entender que el ano es un esfínter que está diseñado para facilitar la salida y dificultar la enfada por lo que, la reacción lógica del ano ante lo que considera una agresión externa, es decir, ante un intento de penetración, es tratar de impedirla. Estos dos elementos conjugados, pueden generar dolor en el transcurso del coito anal, sobre todo si no se tiene la práctica y la delicadeza adecuada.

Una gran mayoría de las parejas estables reconocen haber llevado a la práctica el sexo anal. Sin embargo los relatos acerca de la percepción que tuvieron de la práctica es bastante homogénea en los hombres pero mucho más heterogénea entre las mujeres. La mayoría de los hombres disfrutaron con la práctica del sexo a mal y, reconocen, que es algo que les excita especialmente. Las mujeres, empero, están divididas entre las que sí lo disfrutaron, a pesar de sufrir algún dolor, y las que no les supuso ningún placer sexual la práctica.