Zonas erógenas masculinas

Las zonas erógenas masculinas son aquellas que están dotadas con un mayor número de terminaciones nerviosas y, por lo tanto, tienen una mayor sensibilidad a cualquier tipo de estímulo. Por supuesto, son un claro referente en lo que a estimulación sexual se refiere. Para conseguir la excitación sexual de un varón resulta bastante recomendable realizar un pequeño recorrido por las zonas erógenas masculinas.

1. Los testículos. ¿Por qué los testículos son una de las zonas erógenas masculinas? La piel que los recubre tiene una composición mucosa. Su función es la de proteger a los testículos y mantenerlos más frescos que el resto de del cuerpo. Su piel está llena de sensores sensibles, incluidos los corpúsculos de Krause, sensibles tanto al frío como al placer. ¿Cómo estimular los testículos?  Se puede masajear los testículos con mucha suavidad, con la mano o con la lengua pero sin ejercer presión.

2. Las nalgas son otra de las zonas erógenas masculinas destacadas. Los Glúteos contienen grandes terminaciones nerviosas. Los hombres, a menudo, no las prestan atención por su relación con el sexo anal y, durante mucho tiempo, en algunos lugares se ha considerado tabú, cosa que los hace más excitantes. ¿Cómo estimular las nalgas? Pellizcando, mordiendo suavemente o acariciando el pliegue entre las nalgas y los muslos con la yema de los dedos.

3. El cuello. La piel del cuello es fina y casi desprovista de tejido adiposo, lo que aumenta la sensibilidad a las caricias y lo convierte en una de las zonas erógenas masculinas más importantes. El cuello incluye, también, la zona de la médula espinal.¿Cómo estimular el cuello? Con besos, lengua y caricias por todo el cuello hasta la nuca.

4. Las orejas se han de mencionar siempre cuando hablamos de las zonas erógenas masculinas de mayor relevancia. Las orejas tienen células neurológicas hipersensibles. Para apreciarlo, algunos hombres necesitan primero acostumbrarse. Por lo tanto, si es la primera vez, mejor ir poco a poco midiendo el grado de sensibilidad. ¿Cómo estimular el cuello? Con los dedos, pero sobre todo con la lengua. Esto es mucho más eficiente. Se puede chupar el lóbulo o lamer a un ritmo moderado pero cambiante el pabellón auricular.