Bukake

El bukake está de moda. Si hay una práctica sexual que se está extendiendo de forma increíble entre los jóvenes de todo el mundo, sin duda, es el bukake. Como, a estas alturas, los seguidores de nuestro blog ya sabrán, se trata de un subgénero de la pornografía que consiste, básicamente, en que un grupo de varones, eyaculan en la cara de otra persona. Vamos que se corren encima. La persona agraciada con el regalillo puede ser un hombre o una mujer, según convenga a los intereses del director del film.

Existen múltiples variedades de esta práctica. en el bukake tradicional el hombre o mujer que recibe las corridas se lo suele tragar, al menos en parte, ya que lo relamen excitante para los amantes de este género es ver la lega corriendo por la cara de la receptora. En otra variedad, menos clásica que la primera, la lefa corre por la cara y cuerpo de la persona que lo recibe pero sin tragarse ni una gota.

En cuanto a la cantidad de ropa que visten los hombres que se corren y el hombre o mujer que reciben la corrida, también hay diferentes versiones. En realidad, caben todas las posibilidades. La persona del medio suele ir desnuda, pero también con ropa interior sexy o vestida de una forma provocativa. Los donantes de semen también pueden ir desnudos, con ropa provocativa o, incluso vestidos, salvo sus pollas que, por supuesto, están al aire. Es lo bueno del bukake, sólo está reglamentado lo esencial. En cuanto al resto, una infinita gama de posibilidades se muestra ante nosotros.

Los orígenes de esta curiosa práctica sexual parece que se remontan al siglo VII, cuando el bukake era una forma de castigo sexual en la que en Japón sometían a las mujeres que habían sido infieles a su maridos. Curiosa forma de castigar a alguien. Lo que no tenemos claro es si el marido participaba con su leche en el castigo, miraba mientras se tocaba o estaba por ahí mientras un grupo de desconocidos se corrían encima de la cara de su mujer.

Parece que, en el mundo del porno, el bukake apareció en los años 90, cuando la ley en Japón impedía mostrar imágenes de penetración vaginal y anal.