sexo anal

Cuando hablamos de sexo anal, lo primero que suele venir a la cabeza es la diferente percepción que, lo son iniciados, tienen de él según sean hombres o mujeres. Parece que todo hombre que se precie semiente una atracción especial por el sexo anal mientras que las mujeres, por lo general, suelen sentir, al menos, desconfianza para llevar a cabo esta práctica.

Como sucede con cualquier otra práctica sexual, no podemos pretender llevarla a cabo el sexo anal empezando por el final. La penetración anal puede ser algo muy placentero para amabas partes siempre que se haya seguido el proceso adecuado antes de llegar a él. Penetrar el ano de tu pareja sexual sin más suele ser una situación negativa y frustrante para ambas partes.

Para iniciarnos en el sexo anal, lo primero que debe suceder es que ambas partes estén de acuerdo en ello. Obligar a una persona a realizar algo tan comprometido como puede llegar a resultar esta práctica con un aprensión excesiva no puede llegar, en ningún  caso, a un resultado satisfactorio. Como siempre, lo mejore es convencer seduciendo. Buscando un cómplice para nuestras fantasías y no alguien que nos complazca contra su deseo.

Una vez que nuestra pareja está de acuerdo, lo primero es comenzar con juegos que nos familiaricen con el placer anal. Las caricias son una buena forma de iniciarse. El ano es una zona llena de terminaciones nerviosas y responde ante cualquier estímulo. Aplicar una cantidad considerable de lubricante y acariciar la zona es un buen comienzo.

Cuando las caricias han provocado la pérdida del miedo, podemos jugar con un dedo describiendo círculos sobre el ano, ejerciendo una ligera presión pero sin llegar a introducirlo. La lubricación, a pesar de no haber penetración, es my importante.

Cuando llevamos algunos días realzando este tipo de prácticas la relajación se ha instalado en nuestros acercamientos al ano, podemos, a medida que describimos círculos con un aligera presión en el ano, ir introduciendo el dedo de forma muy cuidadosa y progresiva. Es imprescindible tener mucha paciencia y ninguna prisa para que el sexo anal no se frustre.

Una vez que hemos realizado durante algunos días esta práctica, podemos dar un paso más e introducir un juguete sexual adecuado para el sexo anal. suele haber bolas de un tamaño adecuado y con unimos que permiten relajar el esfínter entre bola y bola.

Si hemos llegado hasta este punto, es probable que ya estemos preparados para llevar a cabo una penetración anal placentera para ambas partes.