El sexo es un juego

El sexo, en realidad no es más que un juego. Con todo lo que ello significa. Si somos capaces de entenderlo así, todo será mucho más divertido. El sexo no puede tomarse como un deporte en el que hay que batir todos los récords. A saber, tenerla más grande que nadie, durar más que nadie o tener la pareja más guapa. En el sexo no se debería medir nada, salvo la capacidad para divertirse. Para ello, tomárnoslo como un juego es una muy buena idea.

Aunque no se haya pensado en ello nunca, siempre estamos a tiempo de darle la vuelta a la situación y comenzar a entender nuestras experiencias sexuales desde una forma lúdica. Sin duda, si nos ponemos en marcha, con el tiempo lo agradeceremos. Una buena forma de iniciarse es poner en marcha algún juego sexual antes o durante nuestra próxima experiencia en la cama.

Vendar las ojos a nuestra pareja, mientras comenzamos a recorrer su cuerpo a besos y lengüetazos es una excelente idea de comenzar cualquier encuentro sexual. La anulación del sentido de la vista hace que el resto de las capacidades sensitivas crezca de forma exponencial. También podemos ser nosotros los vendados o, incluso, realizar una variante del juego sexual que despertará aún más los sentidos, vendarnos ambos.

Otro juego perfecto para iniciarse en el mundo del sexo lúdico consiste en asignarse roles y comportarnos como si fuéramos extraños, asumiendo las características que nuestro personaje presente. Se trata de jugar a tener un encuentro sexual con alguien al que acabamos de conocer. No tenemos nada que perder, sobre todo el miedo al rechazo, en cambio podemos disfrutar de todo el morbo que despierta este tipo de fantasía erótica que, por otro lado, resulta muy común entre la población femenina especialmente.

Otra forma de tomarse el encuentro sexual como un juego es juega con los espejos. Retozar mientras nos excitamos mirando nuestros cuerpos en el reflejo de los espejos. No  es necesario contar un¡con una colección increíble de espejos. Añadir a nuestro encuentro un par de espejos grandes de baño y/o salón será suficiente para llevar el sexo de hoy a una nueva dimensión.